De viatge amb el T-10 de la Bòbila

T-10 és el club de lectura de la Biblioteca la Bòbila que us ofereix plaer i coneixement a partir d'un viatge literari organitzat en deu etapes. L’itinerari del “Club de lectura T-10” combina lectures, tertúlies, còmics, butlletins, xerrades o pel·lícules. És una proposta de 10 excursions lectores, 10 mirades diferents del lloc.

Després dels viatges literaris que hem fet a la ciutat de Nova York, a l'Europa Central, també anomenada Mitteleuropa i a Rússia, al peculiar humor anglès; o a les illes literàries, ens dirigim a la frontera i saltem a banda i banda..., entrem en el cor de la família, i aquest curs el dediquem a la novel·la llatinoamericana actual, ens acompanyes?

dimarts, 2 de juny de 2020 0 comentaris

"Soy el último escritor vivo del siglo XIX" Pierre Lemaitre

Fragments de l'entrevista d'Elena Hevia per a El País del 9 de març de 2019 ens presenten molt be Pierre Lemaitre:

"Una novela, Nos vemos allá arriba, hizo despegar en el 2013 a un autor desconocido, el francés Pierre Le Maitre, un oscuro profesor de literatura que hasta los 56 años, tan solo había publicado un puñado de buenas novelas policiacas. El libro sobre las consecuencias de la Gran Guerra conectó a la perfección con un público amplio con el añadido del prestigioso Goncourt, un Goncourt ‘legible’ como lo definió la crítica no sin malicia y acabó siendo película.
Le Maitre degustó el éxito y ahora desde el sur de Francia en Arlés, ciudad próxima a la tranquila residencia a la que se ha retirado huyendo del bullicio de París, habla de la segunda entrega de su trilogía, Los colores del incendio (Salamandra / Bromera), una historia coral y picaresca ambientada en la Francia entre 1927 y 1933, en la que no faltan traiciones, chantajes, corruptelas económicas y políticas. Le Maitre, vehemente e irónico, asegura llevar la profesión y el éxito con una tranquila madurez.  Emulando a Mae West asegura: “He probado el éxito y el probado el fracaso y lo tengo la menor duda, es mucho mejor el éxito”.

- ¿Cuándo empezó a escribir Nos vemos allá arriba tenía claro que esto iba a ser una trilogía?
Fue cuando la terminé más bien. Había sido tan placentero y tan prometedor desde el punto de vista novelesco que sentí que tenía que continuar. Fue entonces cuando decidí hacer una trilogía que, ya tiene título, Los hijos del desastre.

- Y entonces se remontó a los clásicos, a Balzac.
Sí, me gusta mucho ese planteamiento como de rompecabezas en los que los distintos libros son una pieza y el conjunto compone un paisaje. De ahí que el personaje principal de esta novela, Madeleine, sea secundario en la anterior. De todas formas, si la escogí a ella como protagonista, es porque el resto de los personajes fallecieron al final de la novela.

- De todas formas, el modelo más claro de Los colores del incendio es El Conde de Montecristo y su venganza. Aquí la justiciera es una mujer a la que un banquero, un político de la familia y un periodista, dañan y arruinan.
Sí, el modelo narrativo es Alejandro Dumas y con él he querido hacer un homenaje a la literatura del siglo XIX. Yo como Obelix me caí en la marmita de esa literatura, la de Balzac, Dumas, Sue, Stendhal, Maupaussant. Crecí en ella de una forma natural. Soy el último escritor vivo del siglo XIX.

- ¿No le plantea ningún problema escribir en el siglo XXI con el modelo del XIX?
No porque estoy sincronizado con mi tiempo, sigo la actualidad me interesa lo que ocurre en el mundo. Además no se si se ha dado cuenta pero en esta novela hay características del Nouveau Roman.

- Perdone pero no veo experimentación por ninguna parte.
Hay una cadencia en las escenas en las que en una misma frase se traslada el punto de vista de un personaje al punto de vista de otro. Eso es algo que hizo Diderot en el siglo XVIII y que Michel Butor recuperó en los años 60.

- De todas formas, con su literatura popular, ¿pensaba usted desde el principio en un lector muy amplio?
Yo escribo mis libros y si luego conectan con el público, perfecto, pero no tengo la menor intención de agradar. Lo que me mueve es una necesidad de contar una historia.

- En su novela casi todos los personajes tienen en mayor o menor medida un punto de mezquindad.
No lo siento así. Necesitaba personajes con contrastes muy marcados por aquello que decía Hitchcock que cuanto peor sea el villano mejor será la película. Y además está aquella frase de Cocteau que dice que para que los dioses se diviertan es necesario que los héroes caigan desde muy arriba. Esto es lo que he hecho. He elegido a una heroína en los años 30,  un momento no demasiado favorable a los derechos de las mujeres, y la he hecho caer. Si eres una mujer en esa época es inevitable que vayas a sufrir no tanto por la maldad de los hombres sino porque su comportamiento natural era la dominación.

- Tanto en Nos vemos allá arriba como en esta novela hay dos personajes con minusvalía física. ¿Es una obsesión?
La he tenido siempre, el protagonista de mis novelas policiacas también es un hombre que sufre, un hombre que no ha crecido.

- ¿Hay algo más profundo en ello? Creo que su padre también acabó en una silla de ruedas.
Así es. Quizá por eso sea el punto de partida de todas mis ficciones. Pero ya me he cansado, estoy decidido a que ese fantasma personal no aparezca en mi próxima novela, ‘Espejo de nuestros sufrimientos’, que ocurrirá en los primeros años de la segunda guerra mundial y con la que se cerrará la trilogía.

- Es inevitable leer su novela sin pensar en las resonancias que el periodo de entreguerras con sus pufos económicos, el ascenso del fascismo y la corrupción política tienen en el presente.
Pero eso ocurre siempre en todas las épocas. Si yo hubiera escrito un libro sobre la construcción de las pirámides seguro que alguien diría que el faraón de mi novela es igualito a Emmanuel Macron. Y es que de hecho yo creo que Macron si tiene un carácter faraónico.

- El faraón enfrentado a las insubordinaciones populares.
Sí, me da un poco de vergüenza decir que los apoyo, pero es que encuentro legítima esta revuelta. El poder ha querido desacreditarla haciendo pasar a los chalecos amarillos por violentos, antisemitas y extremistas de derecha e izquierda. Yo solo veo a gente que lleva más de 30 años humillada y que lo único que quieren es ser reconocidos.

Per a saber-ne més.
dimarts, 5 de maig de 2020 0 comentaris

Recursos inhumanos, de Pierre Lemaitre

el proper dimecres 13 de maig, a les 19h, llegirem Recursos inhumanos de Pierre Lemaitre la trama de la qual, donades les circumstàncies, resulta rabiosament familiar. El comentari que en fa Javier ens sembla molt bo i apropiat:
—Entonces… ¿es seguro ese puesto de trabajo?
Habría dado los años que me quedan de vida para no tener que responder, pero ningún dios vino en mi ayuda. Me quedé solo ante la inmensa esperanza de Nicole, ante sus ojos como platos. Las palabras no consiguieron salir de mi boca. Me limité a sonreír y abrir las manos para simular lo evidente. (p.120)
Recursos inhumanos bebe su trama de los momentos de crisis económica que atravesamos y del acuciante paro. El protagonista es un directivo de empresa, venido a menos y con 50 años de edad, que ve un futuro muy negro al no obtener trabajo en ninguna empresa. Al ser despedido de una compañía de mensajería en la que trabaja,por un comportamiento algo inadecuado, su futuro es aún más negro. Le sale una oportunidad, cuando una empresa de altura le llama para participar en un concurso de oferta de trabajo en la que hay un juego de rol de por medio.
Alain Delambre invierte toda su ilusión y el dinero que le queda a él y el de su hija, por medio de engaños, para poder hacerse con ese trabajo. Lo que no espera es que la empresa ya sabe que él no va a ser el contratado ya que tienen concertado con una mujer joven ese puesto de trabajo.
"Me acorralan mis mentiras. He acumulado tantas durante tanto tiempo… Decir ahora la verdad a Nicole es superior a mis fuerzas. Nos robaron la confianza en nuestra propia vida, nuestra seguridad, nuestro futuro. Eso es todo lo que quería reconquistar. ¿Cómo explicárselo?" (p. 292)
Recursos inhumanos es una impresionante novela sobre los tiempos de crisis y desesperación. Es un thriller de tipo hipnótico sobre la angustia de una persona que ha perdido todo pero que desea recuperar la confianza de los suyos. Aunque a la postre pierda todo en la vida. Pero lo interesante de esta nueva novela de Pierre Lemaitre es la facilidad que tiene para sorprendernos con propuestas absolutamente diferentes en cada libro que nos escribe. Y, como siempre en sus historias, una gran variedad de giros inesperados, un momento en el cual -al tercio del libro- parece que ya todo ha acabado y que el autor no sabe cómo salir y, sin embargo, da un salto mortal y nos descubre las bambalinas del pensamiento del protagonista. Y aún así, nos vuelve a sorprender otras varias veces dejándonos perplejos ante la inusitada salida de algunos puntos de la trama. Y con este texto espero no destrozaros nada de la sorprendente y adictiva historia que nos cuenta Pierre Lemaitre, el mejor autor mundial de thriller y acumulador de todos los premios habidos y por haber.
Curiosa la frase con la que comienza este libro, y que nos es otra que el comienzo de El Gatopardo, con el que tiene algún punto en común esta absorbente historia contemporánea que nos ofrece  Recursos inhumanos.
"Nunca he sido un hombre violento. No me viene a la memoria ningún momento en el que haya querido matar a nadie. Sí que he tenido ataques de ira de vez en cuando, pero nunca la voluntad real de hacer daño. De destruir. Así que, claro, estoy sorprendido. La violencia es como el alcohol o el sexo: no se trata de un fenómeno, es un proceso. Entramos en ellos casi sin notarlo, simplemente porque estamos maduros, porque nos llegan en el momento justo. Me daba perfecta cuenta de que estaba enfadado, pero nunca habría imaginado que aquello se transformaría en furia despiadada. Y es eso lo que me da miedo." (p.13)
dimarts, 3 de març de 2020 0 comentaris

La vida ante sí, de Romain Gary

El proper dimecres dia 11 a les 19h llegirem La vida ante sí, de Romain Gary. Fragments de l'entrada del bloc de José Cuesta, ens serveixen magníficament per a presentar-nos-la.
La única actitud sensata ante la fatalidad es el humor negro, y en ese género esta novela es una obra maestra ...  
Momo,apelativo cariñoso de Mohamed, el protagonista, es un niño musulmán que vive en casa de la señora Rosa, un sexto piso sin ascensor en un destartalado edificio de un barrio de inmigrantes. La señora Rosa es una judía polaca superviviente de Auschwitz, obesa y asmática, que acoge en su casa a hijos de putas (literalmente, no en sentido figurado), como Momo.
Algunas de las madres van de vez en cuando a ver a sus hijos, otras, como la de Momo, solo hacen llegar cada mes el dinero para pagar a la señora Rosa. La novela describe situaciones que podrían haber salido de Los miserables o de Oliver Twist, pero está narrada en primera persona por el propio Momo, y claro, lo que nos transmite es la visión de un niño. Así que a lo dramático de la situación se le une lo cómico de la percepción del mundo que tiene Momo, y la novela está plagada de historias terribles pero hilarantes. 
Los personajes secundarios son también para nota: un travestí exboxeador senegalés que trabaja todas las noches en el Bois de Boulogne; un proxeneta con un traje rosa que controla la mejor calle de Pigalle y que escribe cartas fantasiosas a su familia en Nigeria; un viejo musulmán que le habla de la vida a Momo sentado siempre en un café con una chilaba gris para que la muerte no lo sorprenda con chaqueta; un camerunés, el señor Walumba, que traga fuego en el Boulevard Saint-Michel... y Arthur, el mejor amigo de Momo: un paraguas con un trapo verde como cabeza que le acompaña a todas partes y con el que duerme todas las noches. 
La novela está llena de frases memorables: «yo dejé de ignorar a la edad de tres o cuatro años y a veces lo echo de menos»; «cuando lo conocí [al señor Hamil, el viejo del café], era ya muy viejo y después no ha hecho más que envejecer»; «durante mucho tiempo, no supe que era árabe porque nadie me había insultado todavía»; «eso de los niños es muy contagioso, donde hay uno en seguida vienen más»; «tienen hogares, llamados también tugurios»; «yo creo que los judíos son personas como los demás, pero no hay que tenérselo en cuenta»; «cuando tienen cuatro o cinco años, los negros son bien tolerados»; «para tener miedo no hace falta ninguna razón».
Es una novela sorprendente, sórdida pero entrañable, deprimente pero cómica, profundamente antifrancesa (casi no hay ningún francés en la novela, y el único que aparece es bastante patético). Y ni siquiera es larga, se lee en una tarde. Decididamente un must.

dijous, 6 de febrer de 2020 0 comentaris

Las almas grises, de Paul Claudel


El proper dimecres 12 de febrer a les 19h, llegirem Almas grises, de Philippe Claudel. Fragments de l'article d'Ariodante sobre la obra, considerem que val la pena com a introducció.
"Aunque la trama de la historia no tiene nada que ver, el filme La vida y nada más (1989) de Bertrand Tavernier, tiene su mismo espíritu: la desolación, el clima de guerra y posguerra en la población civil. El caos moral que origina la guerra, todas las guerras. En el contexto literario podría situarse en la línea del drama rural El ardor de la sangre, de Irene Nemirovsky, o incluso el ambiente bélico/civil de Suite francesa, de la misma autora. También en parte, el comienzo (sólo el comienzo) de la novela nos trae un flash de las primeras escenas de Twin peaks (1990) de David Lynch, en la que nos impacta el bellísimo y dramático comienzo, descubriendo el cadáver de Laura Palmer como una crisálida envuelta en su funda. Aquella era una serie con forma policíaca que superaba con mucho lo policíaco, y se sumergía en tenebrosas y oscuras simas. Almas grises es una novela policiaca que también se sumerge en las profundidades del alma humana destrozada por el dolor o el miedo: narrada en primera persona por un policía de pueblo, a partir del asesinato de Belle, una niña de diez años. Ocurren suicidios, fusilamientos, muertes, y asesinatos.
ALMAS GRISES: CLAUDEL, PHILIPPEAmbientada en los años finales de la Gran Guerra europea, 1917, en un pueblito francés norteño, cercano al frente (se oye el ruido de los cañonazos, como música de fondo en la vida local), está contada veinte años más tarde por el policía que siguió el caso de  Belle, como una recopilación, un informe escrito a sí mismo; un recuento de hechos, presenciados o escuchados a otros, de ideas, recuerdos, emociones y dolorosas confesiones. Pero «en el fondo, escribo por ella y para ella, para mentirme, para engañarme, para convencerme de que sigue esperándome, dondequiera que esté. Y de que oye todo lo que tengo que decirle. Escribir hace que seamos dos» es la declaración del narrador en un determinado momento, haciendo alusión a su esposa muerta.
Claudel, en esta narración, que también podría entrar dentro de la consideración de drama rural, reúne una serie de personajes a cual más solitario. Empezando por el propio narrador, cuya esposa fallece de sobreparto estando él ausente por trabajo. La presencia ausente de Clemence, su esposa, sobrevuela por encima de toda la historia, empapándola con su hálito. El dolor que le produce la pérdida impregna todo el texto: «Clemence se despidió de nosotros con un leve gesto, y a mí, a mí solo me dedicó una sonrisa. Di unos pasos hacia ella. Me moría de ganas de besarla, pero me dio vergüenza hacerlo delante de Josephine. Así que le devolví su gesto. Eso fue todo. Desde entonces no ha pasado un solo día que no lamentase ese beso que no le di.» Personaje amargado, solitario, doliente, que sin embargo no ha perdido la lucidez, va descubriendo a otros como él, incluso los que no lo parecen, como la maestra, la señorita Lysia Verhareine, o Belle de Jour, la niña cuyo cadáver aparece al comienzo. El fiscal Destinat es otro de los solitarios protagonistas de la novela. Miembro de una ilustre familia de la que él es último vástago, envuelto en un halo de silencio, paseando dignamente su viudez y su soledad, vive retirado en el Palacio, admirando a distancia a la bella Lysia, la maestra, como admira a distancia a la niña Belle, que ayuda en el restaurante y en la mesa a su padre, Bourrache. Destinat guarda un secreto que el policía/narrador descubrirá al final del libro.  «Por Dios santo, ¿acaso sabía yo por qué se muere? ¿Por qué se elige morir? ¿Acaso lo sé hoy? ».
Hay otros personajes desoladores: el maestro Fracasse, enloquecido por la guerra, al que sustituye Lysia cuando se lo llevan al manicomio. La dulce maestra Lysia, que espera el regreso de su novio Bastien, en el cercano frente de batalla; Barbe, la criada de Destinat, que guarda la llave del Palacio y que cuenta su parte de los hechos. Gachetard, que regala su vieja carabina al policía para evitar usarla contra su mujer, enferma e imposibilitada. Martial Maire, el tonto del pueblo, que ronda la escuela y lleva inocentes regalos a Lysia. El Coronel Matziev, que «era un aficionado a la sangre, pero que estaba en el lado bueno, en el que está permitido derramarla y bebérsela sin que nadie ponga el grito en el cielo» y que hace muy buenas migas con el juez Mierck, vulgar y pueblerino, «un cerdo con traje», insensible al sufrimiento de los demás.
Narración desgarradora pero al mismo tiempo fría y contenida, sobria; en la que respiramos el olor de la guerra, la guerra cercana pero invisible, salvo en sus secuelas: los centenares de heridos, mutilados y destrozados cuerpos que van llegando a los hospitales de los pueblos cercanos, y los centenares que aun en servicio, se desfogan en bares y tugurios para soportar lo que aún les queda por sufrir. La guerra/la muerte está presente en todos esos personajes desnortados que desfilan como zombies, muertos en vida, empezando por el propio narrador del que ni siquiera sabemos su nombre. «Los hombres, sus almas…., pasa lo mismo. Tú eres un alma gris, rematadamente gris, como todo nosotros». En suma, una obra conmovedora, muy bien escrita y que merece dedicarle una  lectura sosegada."
dimarts, 7 de gener de 2020 0 comentaris

La Felicidad de los ogros, de Daniel Pennac

El proper dimecres dia 15 a les 19h, llegirem La felicidad de los ogros, de Daniel Pennac.
Fragments dels blocs Claraboyaliteraria i Librosyhumor ens són útils per a una aproximació a la obra de Pennac.
La novel·la forma part d'“El cuarteto de Belleville”, quatre obres que es poden llegir independentment.
"Nos presentan a la familia Malausséne, del barrio Belleville, Francia. Multicultural, variopinto de nacionalidades y especie de planeta en miniatura.
Todos sus integrantes son hermanos de la misma madre pero de diferente padre. Benjamín Malausséne el mayor , de profesión chivo expiatorio y encargado de criar a sus cinco hermanos. Clara y su pasión por la fotografía, Thérése y sus visiones del futuro a través de las cartas, Jeremy casi adolescente y con tendencias terroristas y rebeldes, El Pequeño con sus lentes rosa y sus sueños que se hacen realidad, Verdún una niña con mucho carácter... y un perro epiléptico.
Además está Julia, una novia periodista que desaparece cada dos por tres y una Madre que solo aparece cuando está embarazada, para luego largarse. Junto a personajes que entra, salen o se quedan según le dé la gana a Pennac, la tribu Malaussén vive unas aventuras de lo más disparatadas como tragicómicas. 
Casi siempre están el el lugar equivocado en el momento equivocado, viviendo situaciones que rayan en el suerrealismo y que cada vez se enredan más y más sobre sí mismas impidiéndonos vislumbrar el final.
La felicidad de los ogros, además de tener todos los ingredientes de una novela policial, incluye una crítica a la sociedad de consumo. E incluso sale el tema del nazismo, en los personajes de unos vejetes adorables que se dedican a explotarse (literalmente).

La novela juega a dos cosas. La primera, a darnos a conocer el pintoresco mundo de Benjamín Malaussène y los suyos, incluyendo el entorno laboral, lo cual hace de forma algo confusa al principio, pues de no saber nada sobre estas novelas el lector tardará algo en enterarse de que algunas de las damas que rodean a Benjamín son sus hermanas y no otra cosa.  La segunda, la trama que permite hacer avanzar la novela hacia el conocimiento de esta panda es también singular: una serie de explosiones en el centro comercial, de alcance limitado pero siempre con víctimas, y en las que Malaussène se ve a medias envuelto y a medias en disposición de aclarar.
               
                La felicidad de los ogros es una novela de humor constante pero sutil e inteligente precisamente porque el personaje ve todo tan extraño –incluso su propia vida y su trabajo- como lo ve el lector. Una obra escrita para provocar más sonrisas que carcajadas y que más allá de las situaciones que describe da a conocer a unos personajes tan admirables por cómo salen adelante como por su falta de pretensiones. Es muy difícil no encariñarse con Malaussène y los suyos si tenemos en cuenta todo lo que Benjamín sacrifica por ellos: su vida entera, tanto en lo profesional como en lo afectivo y hasta en lo meramente sexual, está condicionada por la necesidad de sacar adelante a sus hermanos, y él asume el sacrificio con naturalidad y generosidad.

                Sí me atrevo a ponerle un «pero»: el desarrollo de la «investigación» aparece con un retardo lo bastante largo como para que durante una parte del libro se tenga la sensación de estar dando vueltas y vueltas a la espera de algo que lance la historia hacia delante. Pero esto es solo una critiquilla: La felicidad de los ogros me ha gustado lo suficiente como para haber comprado ya el segundo libro de la saga.

                Lo que no acabo de entender es que esta novela se califique de «novela negra», como en algún sitio he visto. Negra, negra, lo que se dice negra..."