De viatge amb el T-10 de la Bòbila

T-10 és el club de lectura de la Biblioteca la Bòbila que us ofereix plaer i coneixement a partir d'un viatge literari organitzat en deu etapes. L’itinerari del “Club de lectura T-10” combina lectures, tertúlies, còmics, butlletins, xerrades o pel·lícules. És una proposta de 10 excursions lectores, 10 mirades diferents del lloc.

Després dels viatges literaris que hem fet a la ciutat de Nova York, a l'Europa Central, també anomenada Mitteleuropa i a Rússia, al peculiar humor anglès; o a les illes literàries, ens dirigim a la frontera i saltem a banda i banda..., entrem en el cor de la família, i aquest curs el dediquem a la novel·la llatinoamericana actual, ens acompanyes?

dimarts, 3 de març de 2020 0 comentaris

La vida ante sí, de Romain Gary

El proper dimecres dia 11 a les 19h llegirem La vida ante sí, de Romain Gary. Fragments de l'entrada del bloc de José Cuesta, ens serveixen magníficament per a presentar-nos-la.
La única actitud sensata ante la fatalidad es el humor negro, y en ese género esta novela es una obra maestra ...  
Momo,apelativo cariñoso de Mohamed, el protagonista, es un niño musulmán que vive en casa de la señora Rosa, un sexto piso sin ascensor en un destartalado edificio de un barrio de inmigrantes. La señora Rosa es una judía polaca superviviente de Auschwitz, obesa y asmática, que acoge en su casa a hijos de putas (literalmente, no en sentido figurado), como Momo.
Algunas de las madres van de vez en cuando a ver a sus hijos, otras, como la de Momo, solo hacen llegar cada mes el dinero para pagar a la señora Rosa. La novela describe situaciones que podrían haber salido de Los miserables o de Oliver Twist, pero está narrada en primera persona por el propio Momo, y claro, lo que nos transmite es la visión de un niño. Así que a lo dramático de la situación se le une lo cómico de la percepción del mundo que tiene Momo, y la novela está plagada de historias terribles pero hilarantes. 
Los personajes secundarios son también para nota: un travestí exboxeador senegalés que trabaja todas las noches en el Bois de Boulogne; un proxeneta con un traje rosa que controla la mejor calle de Pigalle y que escribe cartas fantasiosas a su familia en Nigeria; un viejo musulmán que le habla de la vida a Momo sentado siempre en un café con una chilaba gris para que la muerte no lo sorprenda con chaqueta; un camerunés, el señor Walumba, que traga fuego en el Boulevard Saint-Michel... y Arthur, el mejor amigo de Momo: un paraguas con un trapo verde como cabeza que le acompaña a todas partes y con el que duerme todas las noches. 
La novela está llena de frases memorables: «yo dejé de ignorar a la edad de tres o cuatro años y a veces lo echo de menos»; «cuando lo conocí [al señor Hamil, el viejo del café], era ya muy viejo y después no ha hecho más que envejecer»; «durante mucho tiempo, no supe que era árabe porque nadie me había insultado todavía»; «eso de los niños es muy contagioso, donde hay uno en seguida vienen más»; «tienen hogares, llamados también tugurios»; «yo creo que los judíos son personas como los demás, pero no hay que tenérselo en cuenta»; «cuando tienen cuatro o cinco años, los negros son bien tolerados»; «para tener miedo no hace falta ninguna razón».
Es una novela sorprendente, sórdida pero entrañable, deprimente pero cómica, profundamente antifrancesa (casi no hay ningún francés en la novela, y el único que aparece es bastante patético). Y ni siquiera es larga, se lee en una tarde. Decididamente un must.