De viatge amb el T-10 de la Bòbila

T-10 és el club de lectura de la Biblioteca la Bòbila que us ofereix plaer i coneixement a partir d'un viatge literari organitzat en deu etapes. L’itinerari del “Club de lectura T-10” combina lectures, tertúlies, còmics, butlletins, xerrades o pel·lícules. És una proposta de 10 excursions lectores, 10 mirades diferents del lloc.

Després dels viatges literaris que hem fet a la ciutat de Nova York, a l'Europa Central, també anomenada Mitteleuropa i a Rússia, al peculiar humor anglès; o a les illes literàries, ens dirigim a la frontera i saltem a banda i banda..., entrem en el cor de la família, i aquest curs el dediquem a la novel·la llatinoamericana actual, ens acompanyes?

dijous, 6 de febrer de 2020 0 comentaris

Las almas grises, de Paul Claudel


El proper dimecres 12 de febrer a les 19h, llegirem Almas grises, de Philippe Claudel. Fragments de l'article d'Ariodante sobre la obra, considerem que val la pena com a introducció.
"Aunque la trama de la historia no tiene nada que ver, el filme La vida y nada más (1989) de Bertrand Tavernier, tiene su mismo espíritu: la desolación, el clima de guerra y posguerra en la población civil. El caos moral que origina la guerra, todas las guerras. En el contexto literario podría situarse en la línea del drama rural El ardor de la sangre, de Irene Nemirovsky, o incluso el ambiente bélico/civil de Suite francesa, de la misma autora. También en parte, el comienzo (sólo el comienzo) de la novela nos trae un flash de las primeras escenas de Twin peaks (1990) de David Lynch, en la que nos impacta el bellísimo y dramático comienzo, descubriendo el cadáver de Laura Palmer como una crisálida envuelta en su funda. Aquella era una serie con forma policíaca que superaba con mucho lo policíaco, y se sumergía en tenebrosas y oscuras simas. Almas grises es una novela policiaca que también se sumerge en las profundidades del alma humana destrozada por el dolor o el miedo: narrada en primera persona por un policía de pueblo, a partir del asesinato de Belle, una niña de diez años. Ocurren suicidios, fusilamientos, muertes, y asesinatos.
ALMAS GRISES: CLAUDEL, PHILIPPEAmbientada en los años finales de la Gran Guerra europea, 1917, en un pueblito francés norteño, cercano al frente (se oye el ruido de los cañonazos, como música de fondo en la vida local), está contada veinte años más tarde por el policía que siguió el caso de  Belle, como una recopilación, un informe escrito a sí mismo; un recuento de hechos, presenciados o escuchados a otros, de ideas, recuerdos, emociones y dolorosas confesiones. Pero «en el fondo, escribo por ella y para ella, para mentirme, para engañarme, para convencerme de que sigue esperándome, dondequiera que esté. Y de que oye todo lo que tengo que decirle. Escribir hace que seamos dos» es la declaración del narrador en un determinado momento, haciendo alusión a su esposa muerta.
Claudel, en esta narración, que también podría entrar dentro de la consideración de drama rural, reúne una serie de personajes a cual más solitario. Empezando por el propio narrador, cuya esposa fallece de sobreparto estando él ausente por trabajo. La presencia ausente de Clemence, su esposa, sobrevuela por encima de toda la historia, empapándola con su hálito. El dolor que le produce la pérdida impregna todo el texto: «Clemence se despidió de nosotros con un leve gesto, y a mí, a mí solo me dedicó una sonrisa. Di unos pasos hacia ella. Me moría de ganas de besarla, pero me dio vergüenza hacerlo delante de Josephine. Así que le devolví su gesto. Eso fue todo. Desde entonces no ha pasado un solo día que no lamentase ese beso que no le di.» Personaje amargado, solitario, doliente, que sin embargo no ha perdido la lucidez, va descubriendo a otros como él, incluso los que no lo parecen, como la maestra, la señorita Lysia Verhareine, o Belle de Jour, la niña cuyo cadáver aparece al comienzo. El fiscal Destinat es otro de los solitarios protagonistas de la novela. Miembro de una ilustre familia de la que él es último vástago, envuelto en un halo de silencio, paseando dignamente su viudez y su soledad, vive retirado en el Palacio, admirando a distancia a la bella Lysia, la maestra, como admira a distancia a la niña Belle, que ayuda en el restaurante y en la mesa a su padre, Bourrache. Destinat guarda un secreto que el policía/narrador descubrirá al final del libro.  «Por Dios santo, ¿acaso sabía yo por qué se muere? ¿Por qué se elige morir? ¿Acaso lo sé hoy? ».
Hay otros personajes desoladores: el maestro Fracasse, enloquecido por la guerra, al que sustituye Lysia cuando se lo llevan al manicomio. La dulce maestra Lysia, que espera el regreso de su novio Bastien, en el cercano frente de batalla; Barbe, la criada de Destinat, que guarda la llave del Palacio y que cuenta su parte de los hechos. Gachetard, que regala su vieja carabina al policía para evitar usarla contra su mujer, enferma e imposibilitada. Martial Maire, el tonto del pueblo, que ronda la escuela y lleva inocentes regalos a Lysia. El Coronel Matziev, que «era un aficionado a la sangre, pero que estaba en el lado bueno, en el que está permitido derramarla y bebérsela sin que nadie ponga el grito en el cielo» y que hace muy buenas migas con el juez Mierck, vulgar y pueblerino, «un cerdo con traje», insensible al sufrimiento de los demás.
Narración desgarradora pero al mismo tiempo fría y contenida, sobria; en la que respiramos el olor de la guerra, la guerra cercana pero invisible, salvo en sus secuelas: los centenares de heridos, mutilados y destrozados cuerpos que van llegando a los hospitales de los pueblos cercanos, y los centenares que aun en servicio, se desfogan en bares y tugurios para soportar lo que aún les queda por sufrir. La guerra/la muerte está presente en todos esos personajes desnortados que desfilan como zombies, muertos en vida, empezando por el propio narrador del que ni siquiera sabemos su nombre. «Los hombres, sus almas…., pasa lo mismo. Tú eres un alma gris, rematadamente gris, como todo nosotros». En suma, una obra conmovedora, muy bien escrita y que merece dedicarle una  lectura sosegada."