De viatge amb el T-10 de la Bòbila

T-10 és el club de lectura de la Biblioteca la Bòbila que us ofereix plaer i coneixement a partir d'un viatge literari organitzat en deu etapes. L’itinerari del “Club de lectura T-10” combina lectures, tertúlies, còmics, butlletins, xerrades o pel·lícules. És una proposta de 10 excursions lectores, 10 mirades diferents del lloc.

Després dels viatges literaris que hem fet a la ciutat de Nova York, a l'Europa Central, també anomenada Mitteleuropa i a Rússia, al peculiar humor anglès; o a les illes literàries, ens dirigim a la frontera i saltem a banda i banda..., entrem en el cor de la família, i aquest curs el dediquem a la novel·la llatinoamericana actual, ens acompanyes?

dimecres, 15 de maig de 2019 0 comentaris

Juan Villoro: "La pulsión colonial no ha abandonado España"

Fragments de l'entrevista amb Infobae Cultura amb motiu del VIII Congreso Internacional de la Lengua Española a Còrdoba (Mèxic) cel.lebrat enguany, ens serveixen per apropar-nos a Juan Villoro.
"El periodista y escritor mexicano plantea que en España "muchas veces hay un sentido de autoridad de la lengua muy provinciano y muy reductor todavía”. Vestido informalmente, de jean y camisa, puntualiza también desde su elevada estatura: "hoy en día sería más correcto hablar de una lengua hispanoamericana que de una lengua castellana o española", porque "no hay una denominación de origen para la lengua".
(Prensa CILE / Lucas Riquelme)
Villoro sostiene que el lenguaje "utiliza muchas expresiones que son incorrectas" y "se deja influir por prejuicios; es discriminatorio en muchos sentidos". Una de sus limitaciones es, "por supuesto, la preeminencia masculina". Por lo tanto, remarca que el lenguaje inclusivo –un asunto ausente en la programación de la cita cordobesa, pero que se coló en los discursos- "es uno de los grandes temas a discutir".

-¿Cuál es su diagnóstico acerca de la masculinización del lenguaje?
-Hay una absoluta masculinización del lenguaje que tiene que ver con la historia que hemos tenido, que sin duda es una historia heteropatriarcal, y el lenguaje es un instrumento imperfecto. La paradoja es que con este instrumento imperfecto se pueden labrar joyas. Logramos poemas de Sor Juana Inés de la Cruz, de Quevedo, cuentos de Borges, ensayos de Ortega y Gasset. Pero esto no quita que se trata de un instrumento que utiliza muchas expresiones que son incorrectas, se deja influir por prejuicios, es discriminatorio en muchos sentidos. Usamos la palabra 'cafre' por ejemplo para referirnos a alguien que es una persona de conducta no civilizada y se trata de una civilización, la civilización cafre. Hablamos de ensaladas orgánicas como si las demás fueran de plástico. O sea utilizamos muchas expresiones que denotan más bien prejuicios y limitaciones. Y una de las limitaciones es, por supuesto, la preeminencia masculina en la lengua.

-¿Por qué la academia es tan reacia a abrir el debate sobre el lenguaje inclusivo?
-Julio Cortázar decía que el diccionario se debería llamar cementerio, porque era el lugar donde las palabras ya tenían su acta de defunción y era donde iban a morir en la medida en que eran reconocidas demasiado tarde. Y que las palabras vivas solían estar en la calle y entre la gente. Quizá el mejor diccionario que se ha hecho en términos de diccionario para ser leído es el de María Moliner, que es un diccionario de uso, hecho por una persona que por machismo fue rechazada por la Real Academia Española y también por su postura antifranquista. Este diccionario logrado de manera titánica por una sola persona nos da una idea de que el verdadero propietario de la lengua es el pueblo. Es un diccionario pensado para que la gente lo comprenda, lo discuta, incluso lo lea.
La academia suele ir a remolque de todo esto, llega demasiado tarde. Cuando se pone de acuerdo para aceptar una palabra, pues esa palabra ya lleva décadas significando muchas cosas para los hablantes. Entonces creo que la lengua está viva y depende más de la costumbre que de la norma.

-¿Considera que las academias americanas de la lengua y la Real Academia Española se han equiparado o el lenguaje sigue siendo dictado desde España?
-Ha sido una larga lucha. Creo que uno de los grandes logros de la Academia Mexicana de la Lengua fue que se aceptara la palabra 'españolismo' en el diccionario. Es decir, no todo lo que se produce en la metrópoli es correcto. También ahí se distorsiona la lengua con regionalismos que no necesariamente tienen validez en otras partes. Entonces, no hay una denominación de origen para la lengua. Surge en Castilla, pero hoy en día sería más correcto hablar de una lengua hispanoamericana que de una lengua castellana o española, pero todavía falta para esto. Es una lucha y una tensión que están en marcha.

El solo hecho de que el Premio Cervantes por ejemplo se dé un año a un autor español y un año a algunos de los 20 países latinoamericanos, pues, habla de una asimetría de las lenguas. También la mayor parte de la industria editorial está en manos españolas, muchos medios informativos impresos también lo están. Entonces digamos que la pulsión colonial no ha abandonado España; es muy fácil ver que ciertas traducciones españolas no toman en cuenta a un lector que va más allá o que vive más allá de la península ibérica.
Por ejemplo se traduce en España una novela que tiene que ver con el narcotráfico como El poder del perro, de Don Winslow. Aparecen personajes que son agentes de la patrulla migratoria norteamericana, sicarios, capos del narcotráfico, y todos ellos hablan como españoles, con el 'vosotros'. Ahí hay una malinterpretación de la circunstancia cultural muy grande. Es un acto de colonialismo pensar que los personajes pueden hablar con esos términos que no tienen nada que ver con la realidad en donde se están originando. 

-¿Qué opina del perdón que López Obrador reclamó a España por la Conquista?
-El presidente López Obrador ha querido hacer un uso social del perdón que me parece significativo, sobre todo cuando tiene que ver con cosas de su competencia. Él ha pedido perdón a víctimas que han sido secuestradas, por ejemplo en Tierra Blanca, Veracruz, a una activista y escritora muy significativa, que fue secuestrada y torturada, Lydia Cacho. Y me parece muy importante que un Estado pida perdón, porque aunque esto lo haya hecho un gobierno anterior, indica que eso no debe volver a ocurrir. La disculpa te compromete y eso es muy importante. Pero me parece que pedir disculpas por lo que ocurrió hace 500 años y a otro país nos obliga a revisar primero que nada lo que nosotros hemos hecho también. Durante 200 años México ha sido un país independiente que no ha dejado de sojuzgar a los indígenas. 

-¿Cómo afecta el predominio español en la industria editorial a la circulación de la literatura latinoamericana?
-Las editoriales españolas suelen ejercer un criterio de comprar por ejemplo libros para todo el campo del idioma, lo cual no necesariamente quiere decir que los vayan a distribuir ahí. En ocasiones lo que distribuyen es el silencio nada más, porque a un autor de Colombia lo mantienen en Colombia. Si acaso llevan unos cuantos ejemplares a España y en los demás países no necesariamente lo distribuyen. Pero él tiene vedado circular en otras editoriales, porque ya vendió sus derechos para todo el campo. Muchos estamos luchando para terminar con eso, yo he estado apoyando o tratando de publicar en editoriales independientes de distintos países para fomentar pues esta pulverización y proliferación de editoriales de muchos lugares de América Latina.

-¿Considera que hay una suerte de "boom" de las pequeñas editoriales independientes?
-Hay un "boom" de las editoriales porque la producción se ha vuelto mucho más fácil gracias a los procesos digitales y necesitas menos costo de almacenamiento. Pero al mismo tiempo la distribución se ha vuelto muy difícil. Entonces es más fácil editar y más difícil distribuir, es un poco la trampa en la que estamos hoy en día. Porque están cerrando librerías, porque cada vez hay menos espacios para el libro impreso. Ese es el embudo que se está viendo.

-Se mueve con fluidez entre diversos géneros. ¿Alguno de ellos le resulta especialmente cómodo o lo prefiere por alguna razón?
-Cómodo, no, y eso es lo bueno. Si fuera cómodo no tendría chiste, sería muy aburrido. Todas las cosas que valen la pena tienen una dosis de incomodidad, de reto, de desafío. Escribo teatro y a mí siempre me sorprende que los actores más curtidos, con experiencia de muchos años, se ponen nerviosos antes de salir a escena y creo que eso los hace seguir siendo buenos actores. No hay un género que me resulte más fácil, son condiciones distintas de trabajo. Si escribo una crónica la debo entregar muy rápido. En cambio, una novela son años. Entonces son formas distintas de la atención y también de la pasión.

-¿El oficio literario entraña necesariamente una dosis de sufrimiento?
-Siempre, claro. Todo lo que vale la pena requiere esfuerzo, pasa por la frustración y por la cancelación de muchas cosas. Eres tan bueno como las muchas cosas que dejaste de hacer. Los borradores tirados a la basura son el sustento de la versión definitiva.

Per a saber-ne més de Juan Villoro, cliqueu aquí.
dijous, 2 de maig de 2019 0 comentaris

Villoro: "En 'Arrecife' quería tratar sobre el turismo extremo y el miedo"


El proper dimecres 15 de maig a les 19h, llegirem Arrecife, de Juan Villoro. Com a introducció a la obra, us oferim uns fragments d'un article de La Vanguardia:libros.
Juan Villoro ha explicat, en presentar el seu llibre Arrecife que amb ell, volia aprofundir en el tema de les noves formes de turisme extrem,ubicant el seu relat en un complex hoteler imaginari on els clients juguen amb el plaer que provoca la por. Noves formes de turisme extrem en un moment que un dels grans problemes del sector és que sovint s'esgoten les sorpreses i s'han d'anar renovant els llocs per a seguir atraient gent. En l'aparent paradís turístic de la obra, el terror i el perill són omnipresents: "En un país como México, con más de 50.000 muertos en cinco años por la llamada guerra del narcotráfico, cualquier atisbo de violencia es verosímil".

Construïda amb una estructura de thriller, l'autor ha remarcat que també és un relat sobre l'amor, l'amistat i una història de recuperació personal.
Els protagonistes són dos vells amics, el Mario Müller, director de 'La Piràmide' -així s'anomena el ressort -, i el Toni Góngora, que ha perdut part de la memòria a causa de les drogues que va prendre durant la seva joventut.Tot i que Arrecife no tracta directament sobre el narcotràfic, sí n'explora la complexitat del fenomen i en quina mesura la violència devasta un país i crea nous paràmetres de comportaments socials.
A la novel·la, Mario Müller, un nord-americà veterà de la contracultura que va formar part del grup de rock Los Extraditables, ara dirigeix un complex hoteler de capital britànic, on es munten programes d' entreteniment que tenen a veure amb el perill.
Villoro destaca que Müller decideix armar una dramatúrgia on el perill i la violència transformen les persones - que venen a l'hotel provinents d'arreu del món - jugant a ser-ne l'alcalde i el Deu. De sobte, un dia alguna cosa falla i mor una persona, iniciant-se una investigació ...
Villoro pensa que tot plegat, la història pot ser contemplada com a una utopia negativa.


dimecres, 13 de març de 2019 0 comentaris

Laura Restrepo: «El discurso feminista no debe ser excluyente, sino cómplice»


L'entrevista concedida per Laura Restrepo a la secció Cultura del diari 'El Comercio', arran de la publicació de la seva darrera obra, ens dóna una idea del seu tarannà:
"Cuenta Laura Restrepo su historia, la historia de su novela Los Divinos, como si sus personajes fueran seres reales. Los ha creado con tantos matices, con tanto tiempo, recuerdos, rasgos y precisión, que se han salido del libro, pareciendo capaces de caminar y hablar de la vida. Sin olvidar que pese a ser ficción soportan su existencia novelada sobre un hecho real -el rapto, tortura, violación y asesinato de una niña de siete años ocurrido en Colombia-, los protagonistas que integran la pandilla de «impresentables», no cobijan en sus movimientos una novela negra, sino un relato que va mucho más allá de los hechos. «El dilema entre el bien y el mal es el verdadero sostén, el verdadero hilo conductor de la novela», decía la premiada autora de Bogotá.
Laura Restrepo: «El discurso feminista no debe ser excluyente, sino cómplice»Laura Restrepo contó cómo el crimen que da cobertura a su novela -protagonizado por un joven arquitecto que lo tenía todo: belleza, inteligencia, dinero y admiración social- no acabó impune «porque Bogotá salió a la calle y su grito se tuvo en cuenta». Le sirvió a la autora colombiana este hecho para rozar el de 'la manada', que aún mantiene las calles llenas en España -donde ella vive desde hace un tiempo- y recordar que existe algo que se llama «cosificación de la mujer» y una «capacidad asombrosa para crear eufemismos que nos disculpan de lo terrible». Además de un evidente «escenario machista que revela, finalmente, relaciones de poder».
Otro de los grandes temas de su libro, irremediable e imprescindible en sus páginas, la culpa, también estuvo en la presentación, como concepto por el que transitar para describir el presente, para conocer el «caldo de cultivo de los psicópatas. Idea que le hizo reflexionar sobre un hecho latente: el peso de la educación materna en el delito. «Esa madre que no solo disculpa, sino que ante las debilidades del hijo tiende una mano de silencio, permitiendo con su poder satisfacer cuanto él desea».
Los protagonistas  -al margen de la propia Bogotá, que es otro de los sillares- son hombres. El asesino y sus amigos, que tapan el mal, tras un pacto de clase. Pero ayer se habló, sobre todo, de mujeres. Mujer es la víctima. Las víctimas, más allá del libro, de «esa cadena de desprecio que empieza con actos pequeños y acaba desencadenando actos brutales». En cada capítulo de la obra se va «delineando la relación que los varones mantenían con las mujeres de su vida». Las empleadas de la casa, las novias, las esposas, las amantes, las prostitutas. La madre. Cada una de esas relaciones les define y define la situación que, por fin, «está cambiando, que va a cambiar». Pero no, dice la escritora, con «un discurso feminista excluyente, sino con uno feminista y cómplice. Los hombres están empezando a participar y deben hacerlo para que todos avancemos».
Per a saber-ne més de Laura Restrepo, cliqueu aquí.
dimecres, 6 de març de 2019 0 comentaris

Demasiados héroes

El proper dimecres 13 a les 19h, llegirem la novel·la Demasiados héroes, de Laura Restrepo.
Demasiados héroes relata la història de Mateo, un adolescent que creix amb l'absència del pare i li manca memòria que li permeti buscar elements per a posar-li cara a l'home que el va abandonar. Per a aconseguir-ho, recorre als records de la seva mare, la qual cosa li provoca una constant frustració perquè aquests records estan tenyits d'un llenguatge incomprensible per a ell. Cada cop que li pregunta per el seu pare,ella l'explica una història d'herois i el noi no vol saber-ne res d'això. Per a Mateo, els super-herois estan a la play-station o a qualsevol altra pantalla ; del seu pare li cal saber com era l'home de carn i os i, sobretot, on s'hi troba. En un dels paràgrafs, el noi li diu a la mare: "¿Por qué cuando hablas de ese tiempo usas el nosotros?, pareces el diablo en la película El exorcista, no eres tú, eres legión".
Demasiados héroes explica amb detall com funcionava la resistència pacífica, des de les cites clandestines amb "el minut" -així s’anomenava la recerca d’una coartada que justifiqués una reunió de dues o tres persones, per si irrompia la policia-, fins a la dificultat per a dur un exemplar de diari il·legal d’un lloc a un altre de Buenos Aires. "Se ha escrito mucho sobre la lucha armada, pero muy poco sobre la desarmada, más invisible, más paciente e igual de peligrosa. Lo cierto es que había muchos gestos de rebeldía que, por la relación cotidiana con el terror, se escapaban", afegeix. "Pero mi novela la salvó Mateo porque él siempre está preguntando, si hubiera llegado con la historia de Lorenza sobre cómo era la militancia hubieran dicho, ¡qué aburrido! ¡ésta ya me la contaron!".
Resultat d'imatges de demasiados heroesCom en anteriors obres de Laura Restrepo, les pàgines de Demasiados héroes van carregades de tints autobiogràfics. Part de la tasca d'investigació per aquesta novel·la eren coses que Restrepo va conèixer. A ella també li van robar el seu fill i el va poder recuperar. Per a escriure el llibre, li va caldre regressar a Buenos Aires. A l'igual que Lorenza, el personatge, que se'n va a Bogotá quatre anys abans d'acabar la dictadura, ella no va viure el pas a la legalitat de la gent del seu partit. Un altre motiu pel seu retorn va ser trobar els companys de militància, els quals només coneixia pels seus “noms de guerra”. No tenia ni una adreça, ni un telèfon, i el retrobament es va dur a terme en un acte públic amb ocasió de la presentació d'una de les seves novel·les. "Estaba en el escenario y el moderador me pasó un papelito que decía: '¿Mariana (ése era mi nombre de guerra), tienes un momento para tomar un café con tus viejos compañeros?'.En ese momento se me paró el corazón”.
Ara, amb la distància que permet haver sobreviscut la dictadura argentina, alguns anys de franquisme i mil aventures a Colòmbia amb la guerrilla pel mig i amenaces de mort, Restrepo reconeix que les dictadures acaben per contaminar-ho tot, i el seu llegat pot impregnar vàries generacions.
I en aquest sentit, el fet que a la novel·la, el pare rapti el seu fill, reprodueix el que la dictadura feia amb les persones encara que amb d'altres intencions ; la mateixa parella acaben esdevenint enemics un de l'altre. Com diu l’autora: "en esa lucha interna, se reproducen los mecanismos que la dictadura usaba para reprimir. Empezando por lo que en ese tiempo se denominaba nombre de guerra, el que debían usar los militantes en la clandestinidad para evitar caídas masivas. Lorenza era Aurelia y Ramón era Forcás, pero cuando el niño se entera del apodo del padre, dice: 'Qué buen nombre, pero para un perro".
Demasiados héroes està contada com si fos una novel·la d'aventures. Restrepo va recórrer al diàleg per a narrar el drama interior dels tres personatges entorn els quals transcorre el relat: "Un 90% del texto se lee como un diálogo. Era la mejor manera de romper el lenguaje estereotipado de las novelas de acción política, esas que también encajan dentro de un cierto patrón, con tintes más o menos heroicos. Como escritora, el diálogo me permitía contar una vieja historia de forma nueva, con el lenguaje que te proporciona una conversación de todos los días y una conversación que pretende no ser formal".
Text basat en: Castilla, A. 'Amor y militancia' dins: Babelia (El País, 18 de julio de 2009)

dijous, 14 de febrer de 2019 0 comentaris

Mario Vargas Llosa

Prenem fragments de l'article commemoratiu de l'atorgament del Premi Nobel per a tenir una aproximació a la seva figura:
"Jorge Mario Pedro Vargas Llosa nació el 28 de marzo de 1936 en la ciudad de Arequipa (Perú). Estudia la primaria hasta el cuarto año en el Colegio La Salle de Cochabamba en Bolivia. En 1945 su familia vuelve al Perú y se instala en la ciudad de Piura. En 1953 ingresa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de Lima, donde estudia Letras y Derecho. Su opción no fue aceptada por su padre, por lo que fue una etapa sumamente difícil.

En 1959 parte rumbo a España gracias a la beca de estudios "Javier Prado" para hacer un doctorado en la Universidad Complutense de Madrid; así, obtiene el título de Doctor en Filosofía y Letras. Un año después se instala en París.Al principio su vida en la ciudad de la luz transcurre entre la escasez y la angustia por sobrevivir, por lo que acepta trabajos que, o bien lo mantenían en contacto con su idioma a través de la enseñanza (fue profesor de español en la Escuela Berlitz), o le permitían trabar amistades literarias, como cuando fue locutor en la ORTF francesa o periodista en la sección española de France Presse. Los esfuerzos por llevar a cabo su vocación literaria dan su primer fruto cuando su primera publicación, un conjunto de cuentos publicados en 1959 que, bajo el titulo Los jefes, le otorga el premio Leopoldo Arias. Anteriormente había escrito una obra de teatro, el drama La huída del Inca.

En 1964 regresa al Perú y realiza su segundo viaje a la selva donde recoge material sobre el Amazonas y sus habitantes. Viaja a La Habana en 1965, donde forma parte del jurado de los Premios Casa de las Américas y del Consejo de Redacción de la revista Casa de las Américas; hasta que el caso Padilla marca su distanciamiento definitivo de la revolución cubana en 1971. En 1965 se casa con Patricia Llosa. De la unión nacen álvaro (1966), Gonzalo (1967) y Morgana (1974). En 1967 trabaja como traductor para la UNESCO en Grecia, junto a Julio Cortázar; hasta 1974 su vida y la de su familia transcurre en Europa, residiendo alternadamente en París, Londres y Barcelona.

De vuelta en Perú, su trayectoria sigue siendo fructífera. En 1981 fue conductor del programa televisivo La Torre de Babel, transmitido por Panamericana Televisión; en 1983, como expreso pedido del presidente Fernando Belaúnde Terry, preside la Comisión Investigadora del caso Uchuraccay para averiguar sobre el asesinato de ocho periodistas. En el año 87 se perfila como líder político al mando del Movimiento Libertad, que se opone a la estatización de la banca que proponía el entonces presidente de la República Alan García Pérez. El 1990 participa como candidato a la presidencia de la República por el Frente Democrático-FREDEMO. Luego de dos peleados procesos electorales (primera y segunda vuelta), pierde las elecciones y regresa a Londres, donde retoma su actividad literaria. En marzo de 1993 obtiene la nacionalidad española, sin renunciar a la nacionalidad peruana.

Premios y distinciones
Son múltiples los méritos y reconocimientos que han acompañado la obra de Mario Vargas Llosa., culminando su carrera con el Premio Nobel de Literatura, en 2010.

Asimismo, ha sido Profesor Visitante o Escritor Residente en varias universidades alrededor del mundo.

En la actualidad colabora en el diario El País (Madrid, España, Serie Piedra de toque) y con la revista cultural mensual Letras Libres (México D.F., México, Serie Extemporáneos)".

Per a saber-ne més de Mario Vargas LLosa, cliqueu aquí.

dimecres, 6 de febrer de 2019 0 comentaris

Travesuras de la niña mala, de Mario Vargas Llosa

El proper dimecres 13 de febrer, a les 19h comentarem Travesuras de la niña mala de Mario Vargas Llosa. Fragments del comentari de José Miguel Oviedo per a la revista literària Letras Libres ens serveixen perfectament com a introducció:
Es la primera novela de Vargas Llosa donde lo amoroso y sentimental es el foco central de la acción ; todo gira alrededor de una historia: la de los amores de Ricardo y Otilia (Lily), la llamada “niña mala”.
No es ésta la única novedad ni la más importante. Las novelas de Vargas Llosa suelen ser montajes de múltiples historias, con patrón principal binario: dos historias que primero corren paralelas pero luego convergen y se intersectan.  La total ausencia del indicado patrón introduce un cambio sustancial y un reajuste en el modo habitual como su mundo ficticio se presenta ante el lector:  ahora tenemos una historia que se mueve en un único plano lineal y siguiendo estrictamente un curso cronológico, que comienza en los años cincuenta y termina ya cerca del presente.
Los saltos temporales han sido reemplazados por los continuos cambios de ambiente geográfico. Siguiendo el designio del autor, cada capítulo ocurre en una ciudad distinta: Lima, París, Londres, Tokio, Madrid. Sin embargo, es cierto que las dos primeras capitales reaparecen más de una vez y que el indudable centro de todo es París, al punto de que la obra puede considerarse un homenaje a ella. París y el resto, cumplen así una clara función de co-protagonistas.  El perfil propio que cada ciudad otorga a lo que allí ocurre da un carácter singular a cada uno de los capítulos: son como cápsulas que contienen la clave del desarrollo de la novela y del destino de sus protagonistas.
Otra consecuencia importante de ese diseño es que, siendo las cuitas amorosas de la pareja el asunto dominante o único en la composición narrativa, ésta depende, exclusivamente, de que su contextura y su evolución psicológicas tengan plena verosimilitud y lógica, aunque sus aventuras (o desventuras) sean disparatadas; es, sin duda, una novela de personajes y no de acción.
Esta especie de “educación sentimental” comienza de modo promisorio: estamos en el Miraflores de 1950 (una época y un territorio varias veces explorados por el autor), en medio de un verano que el adolescente Ricardo Somocurcio, en la primera línea de la novela, califica de “fabuloso”.
Llega la orquesta de Pérez Prado, el mambo se convierte en la moda del momento, pero sobre todo aparecen “las chilenitas”, un par de hermanas llamadas Lily y Lucy que, con su gracioso acento y sus costumbres más liberales, causan sensación entre los muchachos del barrio.
Muy poco después, Ricardo y Lily comienzan una historia de amor que, en vez de durar lo que duran los amores a esa edad, se convertirá, al menos para él, el “niño bueno”, en el amor u obsesión de toda su vida por ella (sólo comparable a la fascinación que él siente por París), la “niña mala”. En el mismo capítulo inicial tenemos la primera sorpresa: la presunta “chilenita” en verdad no lo es, pero el misterio de su identidad se mantendrá casi hasta el final.
El relato presenta un caso característico de amor imposible (pese a un matrimonio de conveniencia) o desdichado por la enorme diferencia que hay entre los sentimientos y las aspiraciones de los dos, lo que está bien señalado por esos apelativos de “niña mala” y “niño bueno” que ellos mismos se aplican. Pero tales designaciones apuntan también a estereotipos que los esquematizan, los adelgazan o trivializan; están tratados como superficies planas, sin mucho volumen o densidad: sentimos su artificio, algo folletinesco, no su realidad. Afortunadamente, hay un notorio salto cualitativo a partir del capítulo cinco (“El niño sin voz”), cuando la vida de ella toma un dramático giro, que la redime de su propia frivolidad y de sus calculadas manipulaciones, lo que produce en él reacciones cuyo fondo humano va más allá de su simple empecinamiento en seguir amando “como un becerro” a una mujer que no lo ama, ni lo respeta ni le interesa.
En verdad, ella ha sido, hasta ese momento, un paradigma del egoísmo y sobre todo del arribismo, cuya causa sólo nos será revelada en ese último tramo, junto con otras grandes sorpresas que animan el texto.
De paso, hay que observar otra novedad dentro del universo ficcional de Vargas Llosa: la “niña mala” significa una clara inversión del código machista dentro del mundo social que retratan sus novelas, pues vemos a un hombre completamente sometido a la voluntad de una mujer.
Los personajes secundarios y sus conflictos laterales –por ejemplo, el niño mudo, sus padres adoptivos, la simpática Marcella del último capítulo– son mucho más interesantes que todos los anteriores.
El final es conmovedor: cuatro décadas después, muy cerca ya de la muerte, ella hace su único acto generoso con su amante y luego le propone, sabiendo que en su vida él sólo fue un intérprete y traductor: “Ahora que te vas a quedar solo, confiesa que te he dado tema para una novela”. Al volverse más reales, el tono liviano y juguetón de comedia sentimental adquiere tintes trágicos.
Dejo de lado otras cuestiones de interés, como el tratamiento de lo sexual y del amor en la edad madura (asunto análogo al que encontramos en El amor en los tiempos del cólera, de García Márquez); el de asumir la vida como ficción, una tentación de realizar algo imposible que el autor examinó en su reciente ensayo sobre Victor Hugo; el lenguaje cronístico o de testimonio autobiográfico –con varios personajes reales– que se mezcla con el novelístico en las minuciosas descripciones de los escenarios o del trasfondo político. Pero sí consideraré las consecuencias estilísticas del último punto: la visible abundancia de frases-cliché como “me dejó hecho una noche por muchos días”, “se dedicó a mí en cuerpo y alma”, “ya se habría mandado mudar con la música a otra parte”; “se me quedó mirando con una carita de mosquita muerta”.
La obra está narrada en primera persona. Sus escenarios son Lima, París, Londres y Madrid. Esto nos pone en la tesitura de pensar que Mario Vargas Llosa juega con lo autobiográfico. Todo el mundo sabe de su estadía en París. También en Londres. El que narra, Ricardo Somocurcio, podría responder como dicen que hizo Flaubert con su Madame Bovary: “la chilenita soy yo” (en referencia a la protagonista de la novela). ¿No había afirmado en La orgía perpetua Vargas Llosa que sólo se puede inventar historias a partir de historias personales?
Esto por un lado. Por otro, en Travesuras de la niña mala convergen cuatro conceptos que Mario Vargas Llosa subraya como capitales en la obra de Gustave Flaubert: violencia, rebeldía, sexo y melodrama.
Podría agregarse también que a la novela no le faltan los ingredientes políticos e históricos. Un cierto aire de desilusión generacional, a la manera en que Balzac y Flaubert trataron este tema. Pero para mí esta historia es fundamentalmente la de una heroína operística. Su condimento melodramático nos remite a un personaje que bien podrían haber dibujado Victor Hugo o Zola. Y en este contexto narrativo, el autor peruano insufla a su figura central esa naturaleza decimonónica de heroína arribista. En la construcción de esta protagonista, Vargas Llosa puso toda su sabiduría ficcional.
La ambición de la niña mala, su necesidad de escala social se va fraguando con la misma hechura de una personalidad enormemente magnética. Sus patológicas relaciones con algunos hombres, sus renuncios éticos, no disimulan ante Ricardo su afán de redención mediante el ambiguo y casi indescifrable amor que le profesa. Mario Vargas Llosa ha creado con esta mujer un personaje de galería. Le ha insuflado toda la soledad posible y toda la difícil rebeldía para hacerla un ser humano verdadero, además de verdaderamente novelístico. No es casual que la novela termine en Sète, el lugar desde donde Paul Valéry escribió “El cementerio marino”. Travesuras de la niña mala está escrita con el mismo rigor formal y estilístico que el poeta francés exigía para sus libros. Esa precisión quirúrgica que exigen los retratos humanos más audaces y huidizos.

dimecres, 16 de gener de 2019 0 comentaris

Leonardo Padura

Leonardo Padura a casa seva, a La Havana
A propòsit de Padura, pensem que fragments de l'entrevista que va concedir a la secció Gentleman del diari El Confidencial,arran del del V Congreso Internacional de Arquitectura y Sociedad (Pamplona), on va ser un dels convidats estrella, ens donen una bona perspectiva del seu punt de vista sobre l'escriptura i sobre la vida.


 Leonardo de la Caridad Padura…
Sí, lo de Caridad es porque mis padres eran devotos de la Virgen de la Caridad del Cobre, la patrona de Cuba, y yo fui su primer hijo. En Cuba, Caridad es nombre masculino.

En este contexto de estudios sobre ciudades que ha venido a inaugurar, describa La Habana, donde usted nació, un lugar diferente a cualquier otro y omnipresente en su obra…

Alejo Carpentier dijo que La Habana era una ciudad que tenía la belleza y el estilo de las cosas que no tienen estilo. Es una ciudad completamente ecléctica, con un nivel grande de deterioro físico y espiritual, y hoy una parte de esa belleza de La Habana está oculta bajo muchas capas de churre, polvo y desidia.

Estudió Literatura Latinoamericana. ¿Qué descubrimientos autorales ha hecho en los últimos tiempos tanto allí como a este lado del Atlántico?
Siempre descubro escritores, porque uno no lee solo a los autores que conoce y ama –lo que no deja de ser un proceso gratificante pero rutinario en la lectura, y mucho más en la escritura–, pero la verdad es que nada me ha conmovido demasiado como propuesta nueva en los últimos años.

Ensayista, escritor, periodista, guionista, novelista… ¿Qué porcentaje hay de cada en Leonardo de la Caridad Padura?
Soy cien por cien cada una de esas cosas y haciendo cada una de esas actividades, aunque a mí lo que me gusta es escribir novelas. Pero el periodismo fue la profesión de la que viví durante 15 años.

Es usted uno de los grandes de la novela policial latinoamericana, con títulos como ‘Pasado perfecto’, ‘Vientos de cuaresma’, ‘La cola de la serpiente’ o ‘Adiós, Hemingway’. Ha sido traducido a muchos idiomas y tiene 24 premios en su haber. ¿Cuál aprecia especialmente?
Hace varios años me dieron el premio Puerta de Espejos, que otorgaba la Biblioteca Nacional de La Habana. Es un premio que dan los lectores a través del número de veces que piden el libro de un autor determinado, y durante varios años los míos habían sido los más solicitados en esa biblioteca.

¿Cómo está la isla desde que llegó Donald Trump? ¿Se ha parado la máquina transformadora del país?
No, 'Tromp' (así suena con acento cubano) no ha tenido la culpa de nada, porque la máquina transformadora de la isla es más lenta desde hace mucho tiempo. Lo que se ha notado con él, además de la retórica, que ha vuelto a tener los niveles habituales de agresividad, ha sido que ha disminuido el número de americanos que llegan a la isla y el de cubanos que van a Estados Unidos.

¿Pero en qué ha cambiado la sociedad cubana –que usted tan bien describe en su obra– en los últimos 20 años?
Aparentemente en Cuba no cambia nada, lo que pasa es que las connotaciones de los cambios dependen de cómo afecten a cada persona. Antes los cubanos no podían viajar al extranjero, no podían tener celular… Ahora los jóvenes cubanos, bien que con mucha dificultad, hasta están en Facebook.

España está muy presente en su última novela. ¿Qué ciudad le resulta más vivible a alguien como usted: Madrid, que visita con mucha frecuencia, o La Habana, independientemente de sus obvias y enormes diferencias?
Madrid me encanta, pero los códigos de Madrid y la forma de vivir allí no son comparables a los de La Habana. Es como comparar un cohete con un destornillador.

¿En qué ciudad viviría que no fuera La Habana?
Cayo Hueso. Estás en el Caribe, en los Estados Unidos, pero fuera de Estados Unidos. Es un lugar donde se respira libertad. Puedes andar desnudo si te apetece, y la gente ni te mira. Las gallinas cruzan la calle y los automóviles se detienen para dejarlas pasar.

¿Hasta qué punto es importante el papel de la ciudad en su obra?
Es un personaje más de mis novelas, no solo en el ámbito físico, también en el espiritual. Por eso tiene categoría de personaje.

¿Cuál es su rincón favorito de La Habana?
Sin duda, mi casa, el lugar donde nací y donde he vivido mis 62 años, y que es por tanto un enorme almacén de recuerdos y de libros.

¿Y fuera de casa?
En la playa. La playa del Caribe es una experiencia inigualable. No hay nada como eso.

¿Su rincón favorito del mundo?
Creta nos encanta a mi esposa y a mi. Lombardía, La Toscana. Y en Andalucía me siento como en casa. Los andaluces hablan por los codos y los cubanos por los codos y las rodillas. Por eso me encuentro en mi ambiente.

¿En qué estado ve la novela policiaca en estos tiempos que vivimos?
Creo que está pasando por uno de sus mejores momentos, porque es cada vez menos policiaca y cada vez más novela, y eso hace que tenga grandes niveles de penetración social. Este es un proceso que comenzó hace 30 años con autores como Vázquez Montalbán o Rubén Fonseca, y nosotros somos beneficiarios de la ruptura que lograron esos escritores, que por lo general pertenecían a la periferia.