De viatge amb el T-10 de la Bòbila

T-10 és el club de lectura de la Biblioteca la Bòbila que us ofereix plaer i coneixement a partir d'un viatge literari organitzat en deu etapes. L’itinerari del “Club de lectura T-10” combina lectures, tertúlies, còmics, butlletins, xerrades o pel·lícules. És una proposta de 10 excursions lectores, 10 mirades diferents del lloc.

Després dels viatges literaris que hem fet a la ciutat de Nova York, a l'Europa Central, també anomenada Mitteleuropa i a Rússia, al peculiar humor anglès; o a les illes literàries, ens dirigim a la frontera i saltem a banda i banda... i ara entrem en el cor de la família, ens acompanyes?

dimecres, 9 de maig de 2018 0 comentaris

Gabi Martínez

Aquest dimecres llegim "Las defensas" de Gabi Martínez ; fragments de la entrevista d'Elena Blanco al suplement de Cultura de l'ABC, ens donen una idea del seu procés creatiu.

"Hace unos años, en Sant Jordi, a Gabi Martínez (Barcelona, 1971) se le acercó un tipo mientras firmaba ejemplares de sus novelas. «Tengo una historia que veo protagonizada por George Clooney en Hollywood y creo que te podría interesar», le dijo. Al escritor le gustó el humor que desprendía la ocurrencia y aceptó el reto. Así descubrió que el protagonista de la historia era, en realidad, el mismo que se le había aproximado en la caseta:un prestigioso neurólogo que padecía encefalitis límbica, la enfermedad que él mismo investigaba. Y ese es, grosso modo, el argumento de «Las defensas» (Seix Barral), su último libro. Un relato poderoso sobre los frágiles límites entre la locura y la cordura, y una necesaria reflexión del estado de asfixia en el que, probablemente sin saberlo, vivimos en la actualidad.


Cuando se le acercó, ¿no pensó: «Éste es un lunático»?

El titular era bueno. Si una historia me atrae, intento darle siempre una oportunidad. Quedamos para hablar, para tomar un café...


¿Pero desde el primer momento tuvo claro cómo quería contarlo?
Estaba en condiciones de hacer lo que había pensado siempre que haría: hablar de mi ciudad, de mí país, de mi entorno. Aquí, el tema me viene dado y es perfecto para comenzar una nueva etapa, porque me permite entrar en el corazón de la ciudad a través de alguien que no deja de ser periférico. Con su locura, el neurólogo me concede la oportunidad de hablar de alguien que ha perdido la razón y que, por lo tanto, va a hablar con una libertad absoluta de lo que tiene alrededor. Algo que en la sociedad actual es complicado.

¿Por qué resulta tan complicado?
He sido periodista muchos años. Cuando empecé, existía una palabra que era «francotirador», que definía al periodista que abordaba con un espíritu científico las realidades e informaba de la manera más honesta. El francotirador fue eliminado por cuestiones políticas y fue sustituido por el librepensador.

Tanto en literatura como en periodismo.
Yo creo que sí. Ahora no tenemos ninguna palabra que represente a ese perfil de individuo. No digo que no exista la persona, pero no existe la palabra. No puedes agrupar a los francotiradores, por decirlo así.

No les puedes categorizar.

No, no puedes decir que hay un grupo de personas que están ahí. Las asociaciones se hacen para fortalecer los grupos. Este grupo no se puede fortalecer de ninguna manera porque no existe. Lo que me permitía el protagonista era ejercer como un francotirador antiguo.

¿El francotirador era usted o era él?

Él. A través de él podía ser francotirador. Escribo sobre la ciudad a través de sus ojos. Su experiencia pasa por contar cómo a alguien le crea un estrés descomunal una ciudad en la que se supone que está programado para hacer una vida cómoda. Cómo eres educado en unos valores de esfuerzo que te dan una recompensa. La familia es la protección suficiente, y estará contigo en todo momento. Pero va pasando el tiempo, te haces mayor, y descubres que el esfuerzo no tiene la recompensa que quizás pensabas.

Y, de hecho, tiene cada vez menos recompensa.
Cada vez menos. La familia tiene unas grietas muy grandes por donde te puedes llegar a caer. La idea de justicia y la de autoridad no van de la mano.

Usted logra meterse en la cabeza del protagonista y eso, tratándose de una persona que padece un trastorno tan brutal, es muy difícil.He leído muchísimo sobre psicología: de Oliver Sacks a Henry Marsh; a doctores que tratan enfermedades específicas; libros sobre personas que en algún momento intentan superarse; sobre neurología, esquizofrenia, sobre enfermedades que están asociadas. Luego, está el hecho de ser escritor y el interés que tengo. Es muy Raskolnikov el personaje.

Sí, totalmente.
Quiero desarrollar al personaje, y me proyecto muy bien porque tiene dos pasiones muy claras: su trabajo y una pasión por la vida que no sabe cómo canalizar.

Además, decide que el libro sea en primera persona.
Porque es la persona que tiene toda la fuerza y consigue transmitir al personaje de verdad. Lo último que le pido a un libro es que sea una mentira. Intenté hacer una penetración lo bastante potente como para llegar ahí. Los problemas que tenemos todos son tan comunes que se trata de pillar el matiz, el tono de la vida de esa persona y que las situaciones sean bastante potentes.

Me pregunto cuánta libertad le dio. ¿Le dijo: «Cuéntalo todo»?Él escribió 70 páginas

Pero no del libro.
Le dije: «Mira, es tu historia. Quizás, quien mejor la pueda explicar seas tú». Entonces, escribió y le salieron 70 páginas. Las leí y le dije: «Me parecen bien. Si tú quieres hacer un libro para explicar cómo ha sido tu experiencia…». Y me dijo: «No. Quiero hacer una novela». Le dije: «Entonces voy a convertir tu historia en lo que yo crea que sea necesario. Y tú te reconocerás donde te reconozcas». «Sí, de acuerdo», me dijo. Cuando estás tratando material real, el compromiso moral que adquieres con la persona que tienes a tu lado es de confianza plena por parte de la otra persona.

¿Y él aceptó ese compromiso desde el primer momento?
Si no acepta, no me hubiera metido. Me estoy jugando mi reputación. Soy escritor, y creo en la escritura. Le dije: «Podemos llegar a acuerdos en según qué caso, pero el libro es mío». Y él estuvo de acuerdo.

¿Lo iba entregando conforme iba escribiendo o sólo se lo dio al final?
Al final. Las injerencias, si no, estarían garantizadas.

¿Cuál fue su reacción, una vez que lo leyó?
Antes de entregarle el libro, me dijo: «Tenemos que hacer algo para acabar el libro. El Pic del Infern estaría bien». Nos subimos al Pic del Infern después de que a él le hubieran dado ya dos infartos y de haber pasado dos, tres brotes. Recibir el libro fue un impacto muy bestia para él. Después de ese impacto necesitó unos días de calma y de digestión, y me dijo: «Creo absolutamente que este libro guarda una verdad muy poderosa al margen de todo lo que tú hayas podido añadir, y creo en esa verdad lo suficiente como para estar con el libro a muerte».

¿Se reconoció?
Sí, claro. Por eso le impactó.

¿Tenía pensado qué iba a contestar cuando le preguntaran por las dosis de imaginación que hay en la novela?
Cuando tratas materia real, siempre te van a preguntar. Yo trabajo muchas veces con material real. Lo que busco en los libros es que me resulte absolutamente creíble lo que me cuentan. La verosimilitud es esencial.

La literatura está ahí.

No creo que ni a usted ni al buen lector les importe.

Esto ayuda al debate posterior de la periferia, pero haber llegado a ese debate me parece algo bueno, porque quiere decir que la gente se ha leído un libro en el que ha creído, y luego se planteará una pregunta posterior para matar el tiempo. Lo que importa es el libro.

¿Es más fácil escribir ficción a partir de la realidad?
Tengo una formación que me ayuda a valerme de la realidad para llegar a la ficción. He escrito novelas muy a gusto y muy libre, que eran absolutas precisamente por no tener vínculo con la realidad. Al cabo del tiempo, he ido aprendiendo a integrarlo todo. He descubierto que me encuentro igual de cómodo sea el tema que sea.

El libro es también una panorámica de nuestra historia más reciente, desde la transición ¿Qué es lo que ha aprendido echando la vista atrás?
Esa historia es mi vida. Ese es el recorrido, el aumento de la presión brutal en todo este tiempo. Eso me permite hablarle cara a cara a mi sociedad repasando los grandes momentos, desde las Olimpiadas hasta el 11-M, pasando por la aparición de la tecnología. A partir de ahí, que puedas reconocer a alguien en ese ciudadano que podrías ser tú.

Y ser consciente de que te podría pasar a ti.

Hemos ganado muchas libertades, pero toleramos cosas que son excesivas.

Habla fundamentalmente desde el punto de vista laboral.Y desde el punto de vista doméstico. Nos falta ese punto, que pasa por la educación y por no habernos liberado de muchas cosas. Nos inculcan unos valores que pensamos que son verdades eternas, y resulta que también son modificables. Y nos cuesta modificarlos."


Per a saber-ne més de l'autor, cliqueu la seva pàgina biogràfica a Lecturalia.






divendres, 23 de març de 2018 0 comentaris

"Las defensas" de Gabi Martínez

El proper 16 de maig llegirem “Las defensas”, de Gabi Martínez.
Per a la seva novel·la s’ha basat en el cas real d’un neuròleg que es torna boig, aprofitant per retratar a nivell social l’Espanya actual des de la Transició, i alhora el nostre sistema sanitari.
Explica l’autor com li va arribar la història: una matí de Sant Jordi a Barcelona, fa tres anys, un home a qui anomena Camilo Escobedo, se li va apropar i li va dir "Tengo una historia que podría interesarte". La novel·la és la vivència d’aquesta persona: un neuròleg què el gener de 2006 va emmalaltir per causes desconegudes i va ser ingressat a un psiquiàtric. Intueix que l’han diagnosticat erròniament i que la seva malaltia és autoimmune, es recupera un any després i just llavors es descobreix i es comença a investigar la seva malaltia concreta.
Martínez descriu com un home ben educat i de classe benestant, comença a perdre el control, i de com una vida còmoda pot esdevenir un infern. En un món on ens han educat per a pensar que l’esforç té la seva recompensa, que la família és el teu entorn amic i que les autoritats son justes, descobrim que les compensacions no son les que esperàvem, que la família té esquerdes i que les autoritats sovint ho son tot menys justes.
Aquesta societat és “un sistema immunitari on les defenses es giren en contra teu, de la mateixa manera com passa amb la malaltia provocada per les teves pròpies defenses” segons Martínez.
Escrita en primera persona, amb un protagonista masculí i nou de femenins, l’autor ha trobat en un boig el personatge ideal per a parlar de Barcelona "amb un punt almodovarià, però amb una foscor més gran, gairebé de Goya", ha explicat.
També posa de manifest les eines de què disposem per a lluitar contra l’enorme pressió a la que estem sotmeses les persones en el món actual i els nivells d’estrés i insatisfacció, fent servir la història de superació d’un doctor considerat embogit, i que ha passat a considerar-se metge de referència en la seva especialitat.
dimecres, 14 de març de 2018 0 comentaris

William Faulkner

L'escrit de Juan Carlos Botero ens dóna una magnífica visió de l'univers de William Faulkner.
"... al igual que Balzac, que construyó un mundo con su Comedia humana, Faulkner se propuso algo similar, y cada página que escribió fue una pieza del gran rompecabezas que estaba creando en su mente. “Entonces construí mi propio cosmos”, le explicó a Jean Stein vanden Heuvel en su entrevista de The Paris Review. “Puedo mover estos personajes de un lado a otro como Dios, y no sólo en el espacio sino en el tiempo también”. En efecto, de esta intención totalizadora surgió una de las regiones más famosas de EE. UU.: el condado de Yoknapatawpha. El nombre es de origen indígena y significa “el agua discurre lentamente a través de la planicie”. Se trata de un territorio tan real que mereció un detallado mapa al final de la obra maestra Absalom, Absalom!, en el cual el novelista precisó su extensión de 2.400 millas cuadradas, su población de 6.298 blancos y 9.313 negros, y una nota marginal escrita en la letra menuda del autor: “William Faulkner, único dueño y propietario”.

Años después se supo que la creación de este cosmos fue una labor titánica. Faulkner tuvo uno de los inicios de carrera más extraños de la literatura. A diferencia de Truman Capote, que a los nueve años tenía clara su vocación de escritor y a los 21 era famoso, y de Victor Hugo, que antes de cumplir 15 años había escrito miles de versos, Faulkner jamás pensó en ser escritor. Nació en New Albany, Mississippi, en 1897, y cuando estalló la Primera Guerra Mundial, él no pudo ingresar en el ejército por falta de estatura, de modo que se marchó a Toronto en donde fue aceptado en la Fuerza Aérea de Canadá. Después hizo un año de estudios universitarios, y luego fue carpintero, pintor de casas y administrador de la oficina de correos de la universidad, pero lo despidieron por leer durante las horas de trabajo.

En esa época el joven se hizo amigo de uno de los grandes autores del momento, Sherwood Anderson. Ambos vivían en Nueva Orleans, y juntos paseaban por la ciudad en las horas de la tarde para conversar con la gente. Faulkner sabía que en las mañanas Anderson se encerraba en su cuarto a escribir, y le llamó la atención ese estilo de vida tan agradable, de manera que lo quiso ensayar a ver si le gustaba. Así comenzó su primer libro, y la escritura le pareció “un ejercicio divertido”. Luego de tres semanas, en las que no había vuelto a ver a su maestro, llegó Anderson a su casa y le preguntó si estaba enojado con él. Faulkner explicó: “Estoy escribiendo un libro”. Anderson respondió: “Dios mío”, y se marchó. Después, al concluir la obra, que sería Soldier’s Pay, Faulkner se encontró con la esposa de Anderson y ella le dijo: “Sherwood dice que si él no tiene que leer su manuscrito, le dirá a su editor que acepte publicarlo”. “Trato hecho”, dijo Faulkner. Así comenzó su carrera literaria, una de las más ricas e influyentes del siglo XX, y en 1949 obtuvo el Premio Nobel de Literatura. La suya fue una vocación insaciable, y al igual que todas las grandes, sólo la muerte la pudo detener."
Per a saber-ne més, podeu llegir la seva biografia.
dimecres, 28 de febrer de 2018 0 comentaris

El ruido y la furia, de W. Faulkner

El proper 14 de març, al Club de Lectura T10 llegim  El ruido y la furia, de William Faulkner.
Pensem què fragments, seleccionats del comentari de l'escriptor Alexis Ravelo, n'ofereixen una magnífica perspectiva:
"Publicada inicialmente en 1929: El ruido y la furia es su primera obra maestra y su cuarta novela.El propio Faulkner llegó a decir que era la obra que le inspiraba más ternura, la primera que había escrito en serio ...
A grandes rasgos, El ruido y la furia cuenta la decadencia y disolución de una familia de Mississippi, los Compson. Se trata de la típica familia blanca de rancio abolengo, que se ha ido empobreciendo paulatinamente. Asistimos a sucesos cruciales para la penúltima generación, formada por una chica, Caddy, y tres hermanos varones: Benji, discapacitado psíquico profundo sin capacidad para el lenguaje; Quentin, sensible y culto; y Jason, egoísta, mezquino y amargado.

La novela transcurre principalmente en un fin de semana de 1928 y en un día de 1910, pero en realidad, a través de los recuerdos de los personajes, y gracias a un apéndice final añadido posteriormente a su primera publicación, abarca casi un siglo de historia de la familia y, con ella, de historia de la humanidad, pues, en el fondo, la de los Compson es la historia de los nietos de quienes usurpan el poder e inventan una larga estirpe para justificar el expolio; de ese orgullo de estirpe que es lo único que les queda cuando pierden su botín empujados por la historia.

Pero lo más importante es el grandioso trabajo de experimentación que hay en El Ruido y la furia, porque la novela está dividida en cinco partes: la última, contada en una tercera persona focalizada en Dilsey, la criada negra de la familia; las otras tres narradas en primera persona, en forma de monólogo interior, por parte de cada uno de los tres hermanos varones: Jason, el tacaño; Quentin, atormentado por la incestuosa pasión que siente hacia su hermana Caddy, y (esto es lo que más llamó la atención en su momento) Jason, el idiota (o el loco). Esta es la sección que abre la novela, la de Benji, cuyos recuerdos irrumpen en su realidad inmediata en forma de monólogo interior para contarnos la infancia de los protagonistas. Faulkner quería hacer el relato por boca de alguien que sabe lo que ocurre, pero no sabe por qué. De ahí la referencia a los célebres versos de Macbeth, en los que se dice que la vida es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia, que no significa nada.

Y, de alguna manera, la vida de todos estos personajes gira en torno a los dos femeninos: Caddy, que deshonrará a la familia teniendo una hija ilegítima y será expulsada para siempre, y esa hija, a quien bautizarán con el nombre de su tío Quentin, y que se convertirá también en una adolescente indomable.

En El ruido y la furia hay de todo: estafas, suicidios, castraciones, huidas, intrigas, incesto y traición. Hay fracaso, pasiones imposibles, frustración, hipocresía y miseria. Y hay, sobre todo, literatura con mayúsculas, de esa que a veces no entra a la primera, pero que, si le damos una oportunidad, nos conmocionará y nos acompañará luego toda la vida.

No por casualidad se dice que Faulkner es uno de los más grandes escritores de la narrativa universal. García Márquez, Vargas Llosa, Juan Rulfo, o Juan Carlos Onetti reconocían su directa influencia. Y es, digamos, el novelista al que la mitad de los novelistas quiere parecerse cuando sean mayores. La otra mitad quiere parecerse a Hemingway. Es algo terrible, pero inevitable: siempre hay un momento en que te ves obligado a elegir entre los Beatles y los Rollings (...). En El ruido y la furia demuestra cómo todo un universo puede surgir a partir de los pantalones embarrados de una niña, cómo un reloj, una pelota de golf o una corbata pueden obsesionarnos durante páginas y más páginas igual que la espada de Beowulf o la Lámpara de Aladino (...). 

Habrá quien te diga que Faulkner es una autor difícil. Por supuesto, lo es. Pero no habrá quien te diga, sin mentirte, que no vale la pena leerlo. Y una buena forma de comenzar a hacerlo es esta novela a la que parecía querer especialmente."
dijous, 15 de febrer de 2018 0 comentaris

David Safier


Davant cada nova novel·la seva, la pregunta és: Quina ocurrència esbojarrada n'haurà tingut aquesta vegada?
Més enllà de dades biogràfiques, us volem presentar unes quantes impressions a propòsit de la obra de David Safier:

Va donar-se a conèixer amb una dona morta en caure el WC d'una estació espacial en caure a la Terra i reencarnada en una formiga, amb Maleït Karma. Va continuar amb un Jesús despistat que tornava a la Terra dos mil anys després per a salvar el planeta de la destrucció, amb Jesús m'estima. Després va transportar una dona mitjançant una sessió d'hipnosi al cos d'en William Shakespeare a Jo, jo, jo... i Shakespeare. A Una família feliç, el llibre que hem llegit, el disbarat no és menor: una bruixa transforma una família en els monstres dels quals n'anaven disfressats a una festa.


Malgrat les tres novel·les semblin completament diferents entre elles, de fet es poden llegir en qualsevol ordre, veiem que hi ha força elements comuns entre elles, tot i que la temàtica és totalment distinta i no n'hi ha cap de personatge en comú.


- L' humor àgil, que no recorre al mal gust, hi és present a totes. És impossible no riure't amb algun dels passatges.


- Sempre hi ha elements de fantasia: la vida vista per una persona reencarnada en formiga, el viatge al passat dins del cos de Shakespeare, els monstres i la bruixa  ...


- La religió hi apareix de manera molt evident, fent un divertit repàs de les principals confessions: budisme,catolicisme i de manera indirecta hi surt també a Una família feliç, on els vampirs fan broma a propòsit de la seva afectació o no per la creu en funció si són cristians, jueus o ateus (gag que per cert, ja sortia a El ball dels vampirs, de Polanski)


- La protagonista sembla ser sempre la mateixa: una dona en lluita amb la seva situació vital i la seva soledat, en busca de l'amor i el reconeixement que se li escapa de les mans. Tot i que la protagonista de Una família feliç és més gran que les altres, és una dona fracassada professionalment, que ha deixat la seva carrera per tenir cura dels seus fills.

- Són novel·les al voltant de les tres-centes pàgines, de lectura ràpida.

- La crítica a la societat actual es dóna sempre, encara que amb molt d'humor, amb breus pinzellades d'actualitat que no sabem com resistiran el pas del temps (la crisi està present, per exemple, a Una família feliç)

Per saber-ne més, clickeu aquí.

divendres, 2 de febrer de 2018 0 comentaris

Una Familia feliz, de David Safier


El proper dimecres dia 14, comentarem Una família feliz, de David Safier.
Resultado de imagen de familia feliz safierLa família Van Kieren no és gaire diferent a la resta de les famílies. L’Emma, la mare, porta una llibreria que està a punt de fer fallida i es sent una fracassada. Frank, el seu marit, treballa tant que no té força ni temps ni ganes d’estar per ella. Ada, la seva filla preadolescent, ja no sap el que és aprovar una assignatura i el Max, el seu fill petit, està tancat en si mateix i en els seus llibres de zombies. Cap dels seus plans de futur s’ha materialitzat: va deixar una carrera prometedora en quedar-se embarassada i no només ha fracassat amb la llibreria, sinó que com a mare i esposa es veu un zero a l’esquerra. Per això, quan la seva antiga amiga Lena, que va ocupar el lloc i la oportunitat laboral a la qual ella va renunciar, la convida a una festa, veu la manera de reivindicar-se, perquè enfront el seu èxit professional ella té una família, amb la què hi assistirà.
Un desastre, doncs no podrà presumir ni de fills encantadors, ni de marit exemplar. Pot passar alguna cosa pitjor? Si, que en sortir de la festa, a la que han anat disfressats de monstres per equivocació, una bruixa els transformi en els monstres dels que van disfressats: Emma en vampira, Frank en Frankestein, Ada en mòmia i a Max en home-llop. Només si aconsegueixen transformar-se en una família unida i feliç podran escapar a la maledicció de la bruixa. Difícil ho tenen.


La novel·la no deixa de ser un retrat, edulcorat pel sentit de l’humor, d’una família  més propera del què volguéssim veure, on en un moment donat, els seus membres es plantegen què hi pinten allà. Que s’ho pregunti un nen, que al cap i a la fi s’hi ha trobat sense voler-ho, és normal, però que ho faci un adult és símptoma de sentir que la vida ens ha derrotat, que aquest resultat no és el projecte que teníem en ment quan ens vam casar. Aquesta sensació a vegades és inevitable quan els fills arriben a l’etapa adolescent: «Los dolores del parto solo eran un aperitivo de la adolescencia que te ofrece la naturaleza.» (pàg. 28). Molts paràgrafs són fidel reflex d’allò que es pot viure a qualsevol família: la sensació de no entendre res del que fan o pensen els fills: «Yo no entendía por qué siempre estaba mandando sms o chateando (...) Por qué siempre se tapaba los oídos con unos auriculares, por qué se había desfigurado con tatuajes su joven y precioso cuerpo, o por que era una tarea tan insoportable y hercúlea vaciar el lavavajillas.» (...) «En el cerebro de un adolescente se podría colgar un letrero con las palabras: "CERRADO POR REFORMAS".» (pàg. 31)
El començament de la obra és molt bo, amb el xoc generacional o conflicte amb els fills adolescents just en el pitjor moment de la vida d’un adult: quan es planteja què ha estat de la seva vida. Una situació que continua millorant amb ells convertits en monstres, la qual cosa dóna lloc a divertides situacions quan van comprovant els poders que tenen, fins el punt que els fills es plantegen si no estarien millor així.
En una reblada de clau a les pel·lícules de terror o els llibres de gènere, llegim detalls com aquest: «Si los vampiros no pueden mirarse al espejo, ¿cómo demonios se maquillan las mujeres vampiro? ¿Sin mirarse, como el payaso de McDonald's?.» (pàg 64) A causa de la transformació que pateix, Frank té dificultats per a expressar-se, per la qual cosa van apareixent hilarants dibuixos seus que il·lustren el que pensa o el que li passa.
Al llarg de la narració, l’humor va cedint terreny al desenvolupament de la trama, que es un pur disbarat. Amb això la història va una mica de més a menys, perdent força la part de crítica social, per a esdevenir una novel·la més d’en Safier: entretinguda, fàcil de llegir i amb un final sorprenent.

Per acabar, anunciar-vos que se n’ha fet una pel·lícula basada en la obra, amb el mateix titol a Espanya, que s’estrenarà el 23 de febrer.




Comentari basat en el text: http://www.elbuhoentrelibros.com/2013/01/una-familia-feliz-david-safier.html



dijous, 18 de gener de 2018 0 comentaris

Ignaci Martinez de Pisón

Una selecció del text de Matías Néspolo, ens dóna una idea d'aquest autor i la seva manera de fer:
"Esta novela nos muestra a Martínez de Pisón convertido ya en un maestro". Con esas palabras saludaba J. M. Posuelo Yvancos en 2014 la llegada a librerías de La buena reputación (Seix Barral), desde las páginas de El Cultural. Y vaya si iba bien encaminado el juicio del crítico, porque con esa misma obra se alzó el escritor maño con el Premio Nacional de Narrativa 2015 ...
Discreto hasta la extenuación, Ignacio Martínez de Pisón es un hombre sencillo, sin estridencias, muy amigo de sus amigos, como Enrique Vila-Matas o David Trueba, tan equidistantes de su poética narrativa que ya de una idea de la apertura franca de su talante. Y en esa misma aparente sencillez, sin falsas notas disonantes, se construye su estilo libro a libro (...)  Debuta con apenas 24 en la ficción con la novela La ternura del dragón (1984) que obtuvo el premio Casino de Mieres, y a partir de ahí se dedicó a la literatura. Pero no sería hasta Carreteras secundarias (1996) que no alcanzaría cierta notoriedad, sobre todo a partir de la adaptación al cine Emilio Martínez Lázaro  porque sería nominado al Goya por mejor guión adaptado. Y el cine ya se colaría como una faceta más de su discreto oficio con celebrados trabajos para la pantalla como Las 13 rosas o Chico y Rita.
Lo cierto es que Martínez de Pisón está absolutamente convencido de la normalidad de su trabajo, sin poses de intelectual trasnochado ni excentricidades de ningún tipo, y así encara su escritura. Como si el discreto oficio de un orfebre de la palabra de clase media se tratara. Y aunque no suele nutrir sus novelas con material autobiográfico directo -el personaje del abuelo fascista de Los dientes de leche (2008) se inspira, en su abuelo real, que más bien era carlista y que murió en 1975, un lustro después del padre del escritor, dos pérdidas que lo marcaron en su infancia y adolescencia-, sí cree y reconoce que "las claves sentimentales" lo son todo para un novelista. Y a partir de ellas, de los recuerdos y las experiencias genuinas, se inventa, se mezclan y distorsionan las coordenadas de una nueva historia que es pura ficción. De allí que se defina en esa encrucijada como escritor: "Somos producto de nuestra época y ahí entramos en conflicto con lo que nos rodea" (...) Licenciado en Filología hispánica en Zaragoza y en Filología italiana en Barcelona, ciudad en la que reside desde 1982. Su obra ha sido traducida al francés, italiano, euskera y portugués.
Entre los títulos que ha publicado destacan 'María Bonita' (2000, Premio Pedro Saputo de las Letras Aragonesas en lengua castellana); 'Enterrar a los muertos' (2006, Premio Rodolfo Walsh a la mejor obra de no ficción policíaca, Premio Dulce Chacón); o 'Dientes de leche '(2009, Premio Arzobispo Juan de San Clemente)."
Per a saber-ne més, vegeu l'entrada de Lecturalia.