De viatge amb el T-10 de la Bòbila

T-10 és el club de lectura de la Biblioteca la Bòbila que us ofereix plaer i coneixement a partir d'un viatge literari organitzat en deu etapes. L’itinerari del “Club de lectura T-10” combina lectures, tertúlies, còmics, butlletins, xerrades o pel·lícules. És una proposta de 10 excursions lectores, 10 mirades diferents del lloc.

Després dels viatges literaris que hem fet a la ciutat de Nova York, a l'Europa Central, també anomenada Mitteleuropa i a Rússia, al peculiar humor anglès; o a les illes literàries, ens dirigim a la frontera i saltem a banda i banda..., entrem en el cor de la família, i aquest curs el dediquem a la novel·la llatinoamericana actual, ens acompanyes?

dimarts, 3 de març de 2020 0 comentaris

La vida ante sí, de Romain Gary

El proper dimecres dia 11 a les 19h llegirem La vida ante sí, de Romain Gary. Fragments de l'entrada del bloc de José Cuesta, ens serveixen magníficament per a presentar-nos-la.
La única actitud sensata ante la fatalidad es el humor negro, y en ese género esta novela es una obra maestra ...  
Momo,apelativo cariñoso de Mohamed, el protagonista, es un niño musulmán que vive en casa de la señora Rosa, un sexto piso sin ascensor en un destartalado edificio de un barrio de inmigrantes. La señora Rosa es una judía polaca superviviente de Auschwitz, obesa y asmática, que acoge en su casa a hijos de putas (literalmente, no en sentido figurado), como Momo.
Algunas de las madres van de vez en cuando a ver a sus hijos, otras, como la de Momo, solo hacen llegar cada mes el dinero para pagar a la señora Rosa. La novela describe situaciones que podrían haber salido de Los miserables o de Oliver Twist, pero está narrada en primera persona por el propio Momo, y claro, lo que nos transmite es la visión de un niño. Así que a lo dramático de la situación se le une lo cómico de la percepción del mundo que tiene Momo, y la novela está plagada de historias terribles pero hilarantes. 
Los personajes secundarios son también para nota: un travestí exboxeador senegalés que trabaja todas las noches en el Bois de Boulogne; un proxeneta con un traje rosa que controla la mejor calle de Pigalle y que escribe cartas fantasiosas a su familia en Nigeria; un viejo musulmán que le habla de la vida a Momo sentado siempre en un café con una chilaba gris para que la muerte no lo sorprenda con chaqueta; un camerunés, el señor Walumba, que traga fuego en el Boulevard Saint-Michel... y Arthur, el mejor amigo de Momo: un paraguas con un trapo verde como cabeza que le acompaña a todas partes y con el que duerme todas las noches. 
La novela está llena de frases memorables: «yo dejé de ignorar a la edad de tres o cuatro años y a veces lo echo de menos»; «cuando lo conocí [al señor Hamil, el viejo del café], era ya muy viejo y después no ha hecho más que envejecer»; «durante mucho tiempo, no supe que era árabe porque nadie me había insultado todavía»; «eso de los niños es muy contagioso, donde hay uno en seguida vienen más»; «tienen hogares, llamados también tugurios»; «yo creo que los judíos son personas como los demás, pero no hay que tenérselo en cuenta»; «cuando tienen cuatro o cinco años, los negros son bien tolerados»; «para tener miedo no hace falta ninguna razón».
Es una novela sorprendente, sórdida pero entrañable, deprimente pero cómica, profundamente antifrancesa (casi no hay ningún francés en la novela, y el único que aparece es bastante patético). Y ni siquiera es larga, se lee en una tarde. Decididamente un must.

dijous, 6 de febrer de 2020 0 comentaris

Las almas grises, de Paul Claudel


El proper dimecres 12 de febrer a les 19h, llegirem Almas grises, de Philippe Claudel. Fragments de l'article d'Ariodante sobre la obra, considerem que val la pena com a introducció.
"Aunque la trama de la historia no tiene nada que ver, el filme La vida y nada más (1989) de Bertrand Tavernier, tiene su mismo espíritu: la desolación, el clima de guerra y posguerra en la población civil. El caos moral que origina la guerra, todas las guerras. En el contexto literario podría situarse en la línea del drama rural El ardor de la sangre, de Irene Nemirovsky, o incluso el ambiente bélico/civil de Suite francesa, de la misma autora. También en parte, el comienzo (sólo el comienzo) de la novela nos trae un flash de las primeras escenas de Twin peaks (1990) de David Lynch, en la que nos impacta el bellísimo y dramático comienzo, descubriendo el cadáver de Laura Palmer como una crisálida envuelta en su funda. Aquella era una serie con forma policíaca que superaba con mucho lo policíaco, y se sumergía en tenebrosas y oscuras simas. Almas grises es una novela policiaca que también se sumerge en las profundidades del alma humana destrozada por el dolor o el miedo: narrada en primera persona por un policía de pueblo, a partir del asesinato de Belle, una niña de diez años. Ocurren suicidios, fusilamientos, muertes, y asesinatos.
ALMAS GRISES: CLAUDEL, PHILIPPEAmbientada en los años finales de la Gran Guerra europea, 1917, en un pueblito francés norteño, cercano al frente (se oye el ruido de los cañonazos, como música de fondo en la vida local), está contada veinte años más tarde por el policía que siguió el caso de  Belle, como una recopilación, un informe escrito a sí mismo; un recuento de hechos, presenciados o escuchados a otros, de ideas, recuerdos, emociones y dolorosas confesiones. Pero «en el fondo, escribo por ella y para ella, para mentirme, para engañarme, para convencerme de que sigue esperándome, dondequiera que esté. Y de que oye todo lo que tengo que decirle. Escribir hace que seamos dos» es la declaración del narrador en un determinado momento, haciendo alusión a su esposa muerta.
Claudel, en esta narración, que también podría entrar dentro de la consideración de drama rural, reúne una serie de personajes a cual más solitario. Empezando por el propio narrador, cuya esposa fallece de sobreparto estando él ausente por trabajo. La presencia ausente de Clemence, su esposa, sobrevuela por encima de toda la historia, empapándola con su hálito. El dolor que le produce la pérdida impregna todo el texto: «Clemence se despidió de nosotros con un leve gesto, y a mí, a mí solo me dedicó una sonrisa. Di unos pasos hacia ella. Me moría de ganas de besarla, pero me dio vergüenza hacerlo delante de Josephine. Así que le devolví su gesto. Eso fue todo. Desde entonces no ha pasado un solo día que no lamentase ese beso que no le di.» Personaje amargado, solitario, doliente, que sin embargo no ha perdido la lucidez, va descubriendo a otros como él, incluso los que no lo parecen, como la maestra, la señorita Lysia Verhareine, o Belle de Jour, la niña cuyo cadáver aparece al comienzo. El fiscal Destinat es otro de los solitarios protagonistas de la novela. Miembro de una ilustre familia de la que él es último vástago, envuelto en un halo de silencio, paseando dignamente su viudez y su soledad, vive retirado en el Palacio, admirando a distancia a la bella Lysia, la maestra, como admira a distancia a la niña Belle, que ayuda en el restaurante y en la mesa a su padre, Bourrache. Destinat guarda un secreto que el policía/narrador descubrirá al final del libro.  «Por Dios santo, ¿acaso sabía yo por qué se muere? ¿Por qué se elige morir? ¿Acaso lo sé hoy? ».
Hay otros personajes desoladores: el maestro Fracasse, enloquecido por la guerra, al que sustituye Lysia cuando se lo llevan al manicomio. La dulce maestra Lysia, que espera el regreso de su novio Bastien, en el cercano frente de batalla; Barbe, la criada de Destinat, que guarda la llave del Palacio y que cuenta su parte de los hechos. Gachetard, que regala su vieja carabina al policía para evitar usarla contra su mujer, enferma e imposibilitada. Martial Maire, el tonto del pueblo, que ronda la escuela y lleva inocentes regalos a Lysia. El Coronel Matziev, que «era un aficionado a la sangre, pero que estaba en el lado bueno, en el que está permitido derramarla y bebérsela sin que nadie ponga el grito en el cielo» y que hace muy buenas migas con el juez Mierck, vulgar y pueblerino, «un cerdo con traje», insensible al sufrimiento de los demás.
Narración desgarradora pero al mismo tiempo fría y contenida, sobria; en la que respiramos el olor de la guerra, la guerra cercana pero invisible, salvo en sus secuelas: los centenares de heridos, mutilados y destrozados cuerpos que van llegando a los hospitales de los pueblos cercanos, y los centenares que aun en servicio, se desfogan en bares y tugurios para soportar lo que aún les queda por sufrir. La guerra/la muerte está presente en todos esos personajes desnortados que desfilan como zombies, muertos en vida, empezando por el propio narrador del que ni siquiera sabemos su nombre. «Los hombres, sus almas…., pasa lo mismo. Tú eres un alma gris, rematadamente gris, como todo nosotros». En suma, una obra conmovedora, muy bien escrita y que merece dedicarle una  lectura sosegada."
dimarts, 7 de gener de 2020 0 comentaris

La Felicidad de los ogros, de Daniel Pennac

El proper dimecres dia 15 a les 19h, llegirem La felicidad de los ogros, de Daniel Pennac.
Fragments dels blocs Claraboyaliteraria i Librosyhumor ens són útils per a una aproximació a la obra de Pennac.
La novel·la forma part d'“El cuarteto de Belleville”, quatre obres que es poden llegir independentment.
"Nos presentan a la familia Malausséne, del barrio Belleville, Francia. Multicultural, variopinto de nacionalidades y especie de planeta en miniatura.
Todos sus integrantes son hermanos de la misma madre pero de diferente padre. Benjamín Malausséne el mayor , de profesión chivo expiatorio y encargado de criar a sus cinco hermanos. Clara y su pasión por la fotografía, Thérése y sus visiones del futuro a través de las cartas, Jeremy casi adolescente y con tendencias terroristas y rebeldes, El Pequeño con sus lentes rosa y sus sueños que se hacen realidad, Verdún una niña con mucho carácter... y un perro epiléptico.
Además está Julia, una novia periodista que desaparece cada dos por tres y una Madre que solo aparece cuando está embarazada, para luego largarse. Junto a personajes que entra, salen o se quedan según le dé la gana a Pennac, la tribu Malaussén vive unas aventuras de lo más disparatadas como tragicómicas. 
Casi siempre están el el lugar equivocado en el momento equivocado, viviendo situaciones que rayan en el suerrealismo y que cada vez se enredan más y más sobre sí mismas impidiéndonos vislumbrar el final.
La felicidad de los ogros, además de tener todos los ingredientes de una novela policial, incluye una crítica a la sociedad de consumo. E incluso sale el tema del nazismo, en los personajes de unos vejetes adorables que se dedican a explotarse (literalmente).

La novela juega a dos cosas. La primera, a darnos a conocer el pintoresco mundo de Benjamín Malaussène y los suyos, incluyendo el entorno laboral, lo cual hace de forma algo confusa al principio, pues de no saber nada sobre estas novelas el lector tardará algo en enterarse de que algunas de las damas que rodean a Benjamín son sus hermanas y no otra cosa.  La segunda, la trama que permite hacer avanzar la novela hacia el conocimiento de esta panda es también singular: una serie de explosiones en el centro comercial, de alcance limitado pero siempre con víctimas, y en las que Malaussène se ve a medias envuelto y a medias en disposición de aclarar.
               
                La felicidad de los ogros es una novela de humor constante pero sutil e inteligente precisamente porque el personaje ve todo tan extraño –incluso su propia vida y su trabajo- como lo ve el lector. Una obra escrita para provocar más sonrisas que carcajadas y que más allá de las situaciones que describe da a conocer a unos personajes tan admirables por cómo salen adelante como por su falta de pretensiones. Es muy difícil no encariñarse con Malaussène y los suyos si tenemos en cuenta todo lo que Benjamín sacrifica por ellos: su vida entera, tanto en lo profesional como en lo afectivo y hasta en lo meramente sexual, está condicionada por la necesidad de sacar adelante a sus hermanos, y él asume el sacrificio con naturalidad y generosidad.

                Sí me atrevo a ponerle un «pero»: el desarrollo de la «investigación» aparece con un retardo lo bastante largo como para que durante una parte del libro se tenga la sensación de estar dando vueltas y vueltas a la espera de algo que lance la historia hacia delante. Pero esto es solo una critiquilla: La felicidad de los ogros me ha gustado lo suficiente como para haber comprado ya el segundo libro de la saga.

                Lo que no acabo de entender es que esta novela se califique de «novela negra», como en algún sitio he visto. Negra, negra, lo que se dice negra..."


dimecres, 18 de desembre de 2019 0 comentaris

El Caso Sankara, de Antonio Lozano

demà a les 19h llegirem El Caso Sankara, de Antonio Lozano. Fragments d'un article anònim que podem trobar al wordpress Literàfricas, portal que ens descobreix autors africans contemporanis amb molt bones ressenyes, ens dóna una bon punt de partida sobre la novel·la:

"Si se mira desde un avión, mientras se sobrevuela Burkina Faso, se pueden ver grandes extensiones de techos de hojalata, el horno inmenso en el que se hacinan los pobres. Ante esa visión, las palabras de Thomas Sankara fueron una bocanada de esperanza: “Mi sueño es sacarlos de ahí. Si mi pueblo no puede vivir dignamente, no hay revolución. La revolución no es una palabra, es acción” (pág.77).

Cubierta: El caso SankaraAntes, aquel país de África Occidental se llamó Alto Volta, hoy se llama Burkina Faso porque fue el nombre con el que le rebautizó su presidente Thomas Sankara en un intento por aunar las dos lenguas mayoritarias y de “descolonizar la mente” de sus habitantes: “Burkin, en moré: tierra; Faso, en diula: hombres íntegros.¡La tierra de los hombres íntegros¡” (pág.148). El caso Sankara, desde un enfoque de novela negra, se inicia la mañana del 15 de octubre de 1987, cuando cuatro años después de su llegada al poder, por sus propios compañeros de revolución. El periodista francés Emmanuel Durant fue la última persona que entrevistó al presidente justo antes de su muerte y es el que, en el papel de un detective, va desgranando las circunstancias que rodearon la misma, intentando contestar a los interrogantes que no cesan de aparecer. Sankara tuvo poco tiempo, pero en el breve periodo en el que gobernó (llegó tras un golpe de estado) se convirtió en un líder carismático, incómodo y aclamado a la vez. Se le conocía como el “presidente de los pobres” y también como el “Che Guevara africano”.
En esta obra se evidencia la admiración que siente el autor por el personaje, por aquel hombre íntegro. ¿No tenía sombras? es la pregunta que puede surgir al leer la semblanza tan perfecta que se realiza. Mi opinión es que casi todo el mundo las tiene, sólo que en este texto no aparecen. Por otro lado, el mismo Lozano comenta en una entrevista que se trata de “una novela, en la que el juego entre la ficción y la realidad es constante. Se trata en efecto de inventarse una historia, una trama que intente explicar lo que nunca se ha explicado sobre la verdad de lo ocurrido a Sankara, porque el gobierno de Compaoré (actual presidente de Burkina Faso y a quien se señala como el artífice de la muerte de Sankara) siempre se ha negado a permitir que se lleve a cabo la investigación judicial necesaria para esclarecer los hechos.”

Pero la  novela de Antonio Lozano, además de acercarnos la figura de este hombre carismático, nos adentra en un aterrador viaje al fondo, complicado e infernal, del África poscolonial, en el que Sankara era un personaje incómodo. Las independencias trajeron una pléyade de dictadores, en un juego estratégico en el que las potencias antes colonizadoras pervertían las reglas del juego para permanecer dominando y explotando el continente. En El caso Sankara se habla de las relaciones ocultas entre Francia y África, pero hay más. El último tramo del libro es una espiral de denuncia continua sobre lo que se encuentra detrás de la gran pantalla embaucadora con la que se nos muestran muchos enfrentamientos en los territorios más olvidados; Sierra Leona, Liberia, Biafra… van apareciendo ante nuestros ojos bajo una luz que quisiéramos apagar.

Queda por descubrir mucho para quien quiera ver, así como las vidas de otros líderes que como Sankara, con sus aciertos y sus sombras, sus pensamientos y sus acciones, nos hacen confiar en una África llena de seres (¡qué hermosa palabra sobre todo en estos tiempos¡) íntegros, dispuestos a llevar al continente al lugar que se merece.

dilluns, 11 de novembre de 2019 0 comentaris

"Todas somos Madame Bovary"

Aquest proper dimecres llegirem Madame Bovary, de Gustave Flaubert. La seva història és arxiconeguda, fragments de l'article de Valeria Mussio a La Izquierda: diario ens ofereixen una perspectiva diferent del personatge:
"El escritor Mario Vargas Llosa le dedica una extenso ensayo llamado “La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary”, en el que le coloca a Emma el epíteto de “heroína egoísta”. Ella se embarca en una lucha únicamente guiada por la conquista de los placeres terrenales.
La heroína individualista
Desde esta perspectiva, Madame Bovary pareciera una especie de ingenuo Sid Vicious, cuyo único propósito es el de “vivir rápido y morir joven”. El análisis de Vargas Llosa es sumamente interesante y está muy bien pensando, pero la ternura con la que observa al personaje llega al punto de ser ligeramente condescendiente de las capacidades de una mujer de subvertir el orden y de levantarse frente a un sistema opresor.
En este sentido, cambiaría el epíteto de “heroína egoísta” por el de “heroína individualista”. Si bien el tinte feminista de la obra escapa por completo la intencionalidad del autor, en ciertos pasajes de la obra la lucha contra el patriarcado se hace evidente. Pensemos, por un lado, en la inutilidad de Charles como el clásico patriarca, construido durante toda la novela como un monigote estúpido que no comprende en absoluto nada de lo que pasa a su alrededor. Esto facilita a Emma la posibilidad de escaparse con otros hombres, para vivir aquello que las mujeres tienen prohibido: experimentar diversas relaciones amorosas y placer sexual.
Emma desprecia la institución del matrimonio y de la familia, y huye intentando entrar en el mundo de las aventuras, no porque se le haya llenado la cabeza de ideas locas, sino porque es consciente de que ese mundo es real y tangible para todos aquellos que hayan nacido con el sexo masculino. 
Y sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos, la lucha de Emma Bovary falla inevitablemente. Nos preguntamos por qué, y podemos respondernos: Madame Bovary atraviesa un etapa social de consumo masivo, en el que la capacidad económica parecía abrir una puerta para ascender a una clase social más alta. Su autopercepción no coincide con sus bienes materiales de existencia. Busca constantemente un placer propio e individual que decore su ruptura con el sistema, y se hunde en un consumismo exacerbado que la lleva a comprar y comprar artículos de lujo que en verdad no puede pagar, buscando pertenecer a un círculo social al que no puede entrar, debido a su pertenencia a una clase media pequeño burguesa.
No es su perspectiva llevar adelante una lucha para un colectivo de mujeres ni de explotados, porque simplemente se interesa en su persona individual, en su propio conflicto con el mundo, e ignora completamente el papel del capitalismo en su opresión. Intenta liberarse, y no tiene ninguna base política ni consciencia que la acompañe en su lucha. Ignora al capitalismo, y este se la come: Emma no tiene consciencia de clase. Además, ella intenta liberarse de su lugar impuesto como mujer en la sociedad, no en enfrentar el sistema patriarcal, lo que deviene en una combinación de errores fatales. Tapada hasta la coronilla de deudas, Madame Bovary se suicida, frente a la desesperación generada por no poseer bienes económicos.
El texto en el presente: ¿Liberación individual o colectiva?
Las problemáticas que aparecen y se tensionan en el personaje de Mme Bovary, su salida individual para intentar sobreponerse al lugar reservado a la mujer en la sociedad capitalista y patriarcal de su época, continúan vigentes hoy y signan las vidas de miles de millones de mujeres. Las discusiones estratégicas en torno a las formas de enfrentar el sistema patriarcal que nos oprime implican posicionamientos ante estas mismas problemáticas. Si, como decíamos antes, las obras literarias concentran elementos del pasado, del presente y del futuro, la lectura y el análisis de este provocativo texto pueden resonar en los debates actuales del feminismo."

dimarts, 5 de novembre de 2019 0 comentaris

Emmanuel Carrère:«Soy incapaz de narrar una realidad a la que no pertenezco»

Desprès d'haver llegit 'L' adversari', fragments de l'entrevista d'Andrés Seoane amb motiu de la visita d'Emmanuel Carrère a la Casa Amèrica de Madrid, ens ofereixen una idea de la seva manera d'entendre el món i la literatura.
"Dueño de un estilo sincero y descarnado, teje en sus libros una compleja amalgama de reportaje, crónica y biografía. 
Una rusofilia heredada
Una constante en la obra de Carrère es el mundo ruso, pasión heredad de su madre, la sovietóloga Hélène Carrère d’Encausse, una eminencia de la historia rusa que predijo la caída de la Unión Soviética. En la órbita de este país se adentró el escritor en dos novelas, Una novela rusa (Anagrama, 2007) y Limónov (Anagrama, 2011).
«Hay mucha diferencia psicológica en cómo se abordan los libros cuando el tema lo ha buscado uno o cuando le llega de fuera» . Eso pasó con Vidas ajenas (Anagrama, 2009), el que considero mi mejor libro hasta ahora«. El escritor considera que es la procedencia la que determina la forma de abordar las historias. «Psicológicamente es diferente. En el primer caso, me planteo problemas de índole moral sobre hasta dónde llegar, qué no narrar…, pero en los temas dados, en Vidas ajenas, por ejemplo, ocupé simplemente el lugar que me dieron los protagonistas, escribía sobre personas que me pidieron hacerlo. Limónov es un personaje público al que no tengo que rendirle cuentas, aunque quiera partirme la cara luego».         
Ni traición ni autocensura.
Sin embargo, se hace complejo pensar que una voz como la de Carrère, que destaca por su radical sinceridad y honestidad, por ser cruda y descarnada, muchas veces consigo mismo, esconda elementos de autocensura a la hora de escribir. Y ciertamente no lo hace. Opina el escritor que «hay mucha gente que cree que el reportero de investigación, el periodista o el escritor que intima con un personaje, por ejemplo, un asesino, tendrá con él una relación deshonesta. No estoy de acuerdo«, asegura rotundo. Para Carrère, la clave inviolable de una relación de este tipo, «es marcar los límites desde el principio, ser sincero y enseñar las cartas. Puede generarse cierta ambigüedad, es cierto, porque somos seres humanos. Puedes incluso dudar de su culpabilidad, pero nunca debe faltar la honestidad. Yo considero que nunca he traicionado a mis personajes, pero tampoco he traicionado nunca al lector«.

Resultado de imagen de emmanuel carrereAunque claro, no es lo mismo censurarse al hablar de los demás que de uno mismo, algo que también destaca mucho en las novelas de Carrère, plagadas de partes introspectivas y escritas siempre desde el yo. «Sobre sí mismo uno puede decidir libremente qué cuenta, aunque sea vergonzoso o doloroso, y hasta dónde quiere llegar. Es mucho más complejo dedicándose a escribir sobre otros.

Además de un volumen que recopilaba todas su crónicas periodísticas publicadas entre 1990 y 2015, Conviene tener un sitio adonde ir, la última incursión narrativa de Carrère fue El Reino, un relato ficcionado de los primeros años del cristianismo con San Pablo como protagonista, que se entremezclaba con una crisis de fe narrada en las carnes del propio escritor. Y desde entonces, nada. El propio Carrère ha reconocido en varias ocasiones sufrir un importante bloque creativo en el que ninguna historia aparece en el horizonte. Aunque mientras tanto el escritor no se queda de brazos cruzados. También guionista y realizador de cine, dirigió una película basada en su novela El bigote y fue jurado del Festival de Cannes, Carrère se ha refugiado del síndrome de la página en blanco en el cine. «Ahora mismo estoy metido de lleno en un rodaje. Voy a dirigir una película el invierno que viene, y en estos momentos estoy rodando un documental preparatorio para esta cinta de ficción. Pero como todavía nada es oficial, aún no puedo decir nada», responde esquivo. Y sin embargo, «me gustaría volver a escribir, pero 2019 es un año reservado para el cine».
dimecres, 9 d’octubre de 2019 0 comentaris

L'adversari, d'Emmanuel Carrère

El proper dimecres 16 d'octubre a les 19h llegirem L'adversari d'Emmanuel Carrère, que
ens explica com Jean-Claude Romand, un home integrat en el seu barri, casat i pare de família, després de divuìt anys d’engreixar una bola de mentides a propòsit del que és i de la seva feina, se sent de sobte acorralat i un dia de gener de 1993, just quan està a punt de ser descobert i denunciat,mata la seva dona, els fills, el pare i la mare, s’empassa un grapat de sedants caducats i cala foc a casa seva. Romand té la mala sort de sobreviure i mentre es recupera, es va fent evident als ulls de tothom que la seva vida és totalment falsa. Vint-i-sis anys desprès, el 25 d’abril d’enguany ha assolit la llibertat.
Fragments de l’article de Marc Bassets al Babelia de El País, Una literatura sin verdugos ens pinten una interesant revisió  de la obra i del seu protagonista.
"Un condenado sale en libertad después de cumplir su pena, y resulta que el condenado también es el protagonista de una novela. ¿Es un personaje? ¿O una persona? El efecto es inquietante.
Resultat d'imatges de adversario emmanuel carrereEl Jean-Claude Romand personaje es el protagonista de la obra que consagró a Carrère como un autor central en las letras francesas contemporáneas. El impacto del libro —relato ­real, o novela sin ficción, por decirlo al modo de Javier Cercas— al publicarse, en el año 2000, no se ha diluido. La salida de prisión de Romand es un epílogo a una historia cuyo significado no se agota en una lectura y varía con el tiempo.
El antecedente más citado de El adversario es A sangre fría, de Truman Capote, novela de no ficción — así la llamaba su autor— sobre el asesinato de una familia de granjeros en Kansas. Las diferencias son evidentes.
Capote pretendía ser objetivo, como una cámara fría y omnisciente; Carrère narra en primera persona e implicándose en la historia. Capote pretendía hacer una crónica periodística en la que nada era inventado, pero fabricaba escenas y conversaciones: engañaba; Carrère cuenta lo que sabe y cómo lo sabe: el foco es más limitado —el narrador no lo ve y oye todo—, pero más honesto y verosímil.
Podría argumentarse que el antecedente de El adversario es otro, menos evidente que A sangre fría: El extranjero, de Albert Camus, también la historia —en este caso ficticia— de un asesinato y una condena.
Ambos libros se parecen por su brevedad. También por los abismos existenciales a los que ambos relatos arrojan. Y por los protagonistas: Meur­sault y Romand, dos hombres solitarios, enigmáticos, arrastrados en su vaivén vital por quién sabe qué fuerzas. Uno mató porque hacía calor y el sol pegaba fuerte; el otro, porque un día no se presentó a un examen y esto abrió las compuertas a una catarata de mentiras que desembocó en una matanza.
El adversario y El extranjero se parecen incluso en las fuentes de inspiración. La frase corta y seca de Camus en su novela es la de la novela policiaca norteamericana de los años treinta; el relato periodístico de Carrère bebe del periodismo de revistas como The New Yorker y de Capote.
El adversario puede considerarse El extranjero de nuestra época, y Romand, el equivalente a Meursault. Pero esta época ha terminado. Quizá hoy sería más difícil escribir un libro en el que el narrador concediese al criminal el lugar que Carrère le concede a Romand. No le justifica, ni mucho menos le defiende, pero es su personaje: su héroe demoniaco. Carrère no lo esconde. Es un escritor lo bastante sutil para incluir la crítica en el texto, cuando, durante el juicio a Romand, una periodista le reprocha: “Él debe estar contento, ¿no?, de que vayas a hacer un libro sobre él. Toda su vida ha soñado con eso” ...