De viatge amb el T-10 de la Bòbila

T-10 és el club de lectura de la Biblioteca la Bòbila que us ofereix plaer i coneixement a partir d'un viatge literari organitzat en deu etapes. L’itinerari del “Club de lectura T-10” combina lectures, tertúlies, còmics, butlletins, xerrades o pel·lícules. És una proposta de 10 excursions lectores, 10 mirades diferents del lloc.

Després dels viatges literaris que hem fet a la ciutat de Nova York, a l'Europa Central, també anomenada Mitteleuropa i a Rússia, al peculiar humor anglès; o a les illes literàries, ens dirigim a la frontera i saltem a banda i banda...ens acompanyes?

dimecres, 17 de maig de 2017 0 comentaris

Ryszard Kapuscinski

Ryszard Kapuscinski (Pinsk, Biel·lorrússia, llavors Polònia, 1932 - Varsòvia, 2007) va ser un periodista, historiador, escritor, assagista i poeta polonès.
Als disset anys va publicar poemes seus a la revista Avui i demà, i el 1953, va ingressar al Partit Comunista del seu país ; es va llicenciar en Història a la Universitat de Varsòvia tres anys després.
Acabats els estudis, va començar a treballar com a periodista, i emprengué els seus primers viatges: a la Xina, la Índia, Pakistan i Afganistan des d'on envia els seus primers reportatges. El seu èxit comença amb el viatge al Congo el 1958 durant la guerra civil. A partir d'aquest moment, els seus reportatges d'Àfrica, Àsia i Sudamèrica van ser molt valorats. El 1968, va ser anomenat corresponsal de l'Agència de Premsa Polonesa a l'estranger. Va col·laborar a Time, The New York Times, La Jornada i Frankfurter Allgemeine Zeitung. Des del 1962, va compaginar les col·laboracions periodístiques amb l'activitat literària i va exercir com a professor en diferents universitats. Va ser professor de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, creada i presidida per Gabriel García Márquez.
Va rebre nombrosos honors i premis, com el Príncep d'Astúries de Comunicació i Humanitats l'any 2003, i doctorats Honoris Causa per moltes universitats. Va ser també membre de l'Acadèmia Europea de les Ciències i les Arts.

dimarts, 2 de maig de 2017 0 comentaris

"El sentido de la vida es cruzar fronteras" (Viajes con Heródoto, de R. Kapuscinski)

El proper dimecres 17 de maig, a les 19h, tenim una nova tertúlia a propòsit del tema de la frontera. Es tracta del llibre de Ryszard Kapuscinski.Viajes con Herodoto.
Pensem que uns fragments extrets d'aquest article de Ramón Lobo ens situa magníficament tant l'argument com el context:
"Existen pocos reporteros en la lista de los candidatos al Premio Nobel de Literatura. El polaco Ryszard Kapuscinski es uno de ellos. El más grande enviado especial de los últimos 50 años, el hombre que ha descubierto una nueva forma de mirar, [publicó] Viajes con Heródoto, su gran compañero de viajes y maestro en el difícil arte de descubrir, escuchar y comprender al Otro, la obsesión de su vida y su obra (...)
Nacido polaco en Pinsk (hoy Bielorrusia), Ryszard es un producto, una víctima más, del diabólico juego de fronteras del final de la Segunda Guerra Mundial. Al poco tiempo de emplearse como reportero en el diario polaco Sztandar Mlodych, en 1955, le dijo a Irena Tarlowska, su redactora jefa: "Quiero cruzar la frontera". Se refería a la de Checoslovaquia, pero un año después ella le envió a India regalándole para ese viaje el libro Historia de Heródoto. Desde entonces, Kapuscinski se mueve por el mundo acompañado del griego de Halicarnaso, con un ejemplar manoseado, subrayado y repleto de anotaciones, en busca del Otro, su gran obsesión, el motor de su vida y de su trabajo.
"Nunca ha sido sencillo cruzar una frontera" (...) "En la guerra fría, a las nuestras las llamaban telón de acero y más que países separaban mundos opuestos. El Mediterráneo es ahora una gran frontera en la que muchos mueren ahogados al intentar pasar de África a Europa. También sucede con los latinoamericanos entre México y EE UU. Personas que están dispuestas a morir en el mar o en el desierto porque buscan algo".
Kapuscinski sostiene que éstas no son las únicas fronteras (o murallas, como apunta en Viajes con Heródoto al describir China). Hay otras barreras que también es necesario saltar: la de la cultura, la de la familia, la del idioma, la del amor... "Mi vida ha sido un cruzar constante de fronteras, tanto físicas como metafísicas. Ése es para mí el verdadero sentido de la vida". Defiende el abandono del cubículo de la seguridad, del terruño, del árbol que da sombra, para ir en busca de las respuestas, del Quién, como hizo Heródoto hace 2.500 años. Hay que aventurarse en lo desconocido, dejarse guiar por "la magia de viajar" que "actúa como una droga" y en la que el "camino es el tesoro", escribe el reportero polaco en Viajes...
La primera vez
En su caso, la primera vez que cruzó una frontera lo hizo del Este al Oeste (...) En este libro escrito de la mano de Heródoto, Ryszard cuenta que al llegar a Roma en los años cincuenta, de camino a India, unos amigos le ayudaron a comprar un traje italiano para que pudiera desembarazarse de su anticuada indumentaria del telón de acero. Pese a la nueva máscara, Kapuscinski notó que nada había cambiado: todos le miraban como a un extraño porque su otredad estaba en su forma de caminar, de mover las manos, de mirar (...).
Permanente búsqueda
La obra periodística y literaria de Kapuscinski, su vida, son la permanente búsqueda del Otro para la mejor divulgación entre los suyos, entre sus lectores, de sus costumbres y pensamientos, porque es en el desconocimiento donde se cultivan los virus del odio y de la guerra. El gran descubrimiento del hombre, asegura a menudo Kapuscinski, no fue la rueda si no ese Otro, cuando la primera tribu-familia de 150 miembros que vivía entre los dos ríos en Mesopotamia se topó con otra tribu-familia y ambos se dieron cuenta de que no estaban solos. ¿Qué hacer ante ese hallazgo?, se pregunta. Tres reacciones son la constante en la historia: ignorarlo, entablar contacto (comercio) o guerrear (...) En Viajes con Heródoto, Kapuscinski explica el origen de la hospitalidad, una de las improntas de la civilización griega -acoger al desconocido, darle cobijo y alimento-. Una tradición que se conserva en muchos lugares de África en los que el que nada tiene comparte todo con el extranjero. "Esta costumbre se basa en la creencia griega de que el visitante podía ser un hombre o un dios disfrazado. Esa acogida llevaba pareja una responsabilidad: la seguridad del invitado. Ya nadie conoce de dónde procede esta costumbre ancestral que entiende el encuentro con otra persona como un acontecimiento, como una oportunidad y una fiesta. Nunca como un problema".
Esto no se da en la cultura occidental del siglo XXI, que no padece la escasez, las pandemias y enfermedades, ni el hambre del Tercer Mundo (...) Es una sociedad en la que el Otro ha dejado de interesar: sólo existo Yo y mis problemas. "Cuando había pocos seres humanos en el planeta, los peligros eran numerosos y (...) primaba la tribu, el grupo, porque fuera de él era imposible la supervivencia", dice Kapuscinski. "Al desarrollarse la tecnología para luchar contra esos peligros, con la llegada del progreso, surge el individuo. Ya no es necesaria la pertenencia al grupo para sobrevivir, para garantizar la continuidad de la especie. La noción del individuo que está por encima de la tribu es muy reciente" (...)
El maestro, como lo llamó Gabriel García Márquez, se queja de que los medios de comunicación actuales estén inundados de noticias aisladas, casi suspendidas, sin explicación alguna, y que el reportaje esté siendo expulsado de los principales periódicos. "Heródoto era un hombre curioso que se hacía muchas preguntas, y por eso viajó por el mundo de su época en busca de respuestas. Siempre creí que los reporteros éramos los buscadores de contextos, de las causas que explican lo que sucede (...) "Cuando existía el telón de acero estábamos aislados (...) No sabíamos siquiera si vivíamos bien o mal porque no había nada distinto con lo que nos pudiéramos comparar. La diferencia hoy es que la televisión por satélite ha llevado las imágenes de nuestra vida a los rincones de África, y esas imágenes son las que han permitido a los africanos tomar conciencia de su verdadera situación, de su pobreza extrema. Cuando se declararon las independencias de India y Pakistán -y después las de la mayoría de los países africanos- (...) Se creó el Movimiento de los No Alineados para confrontar a Occidente, pero 20 años después, en 1972, tuvieron que admitir su fracaso, que el mundo desarrollado no estaba dispuesto a atender sus aspiraciones. Ahora, la táctica es otra. Ya no se trata de buscar la confrontación, esta vez el objetivo es intentar la penetración. No es una acción organizada, sólo el débil que busca la igualdad cruzando el mar y los desiertos, jugándose la existencia, para saltar la nueva frontera que separa la muerte segura de la posibilidad de vida. Y los periodistas no estamos informando del contexto, de que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Occidente ha creado unas condiciones de desigualdad tales que la única salida de los pobres es jugarse todo para alcanzar ese mundo donde están acumulados los bienes y el bienestar, y es muy hipócrita decirles que ahora ya no pueden cruzar. Es un problema que tiene una solución muy difícil".
En Viajes con Heródoto, Kapuscinski describe cómo hace 2.500 años ya existía una lucha entre Occidente y Oriente, los dos grandes modelos de la época, la democrática Grecia frente a la dictadura persa, y que la primacía de la primera, de Europa, durante los siglos siguientes se libró en las Termópilas y en las aguas de Salamina, con la derrota de Jerjes, el rey de reyes persa. El reportero polaco, el maestro para García Márquez, se niega a aceptar que exista hoy una reedición de esa vieja confrontación con la guerra contra el terrorismo internacional que libra el presidente de EE UU, Bush. "Oriente no es sólo el mundo islámico. Oriente es, sobre todo, China y es India también. Oriente es el confucionismo, el budismo, el taoísmo... El islam sería el tercer elemento. Centrar toda la atención en ese mundo islámico, intentar crear un problema con él, es un grave error y una manipulación"...
¿Recomendaría que se estudie a Heródoto, el primer reportero, el primer gran buscador de contextos, en las facultades de periodismo?, pregunta el visitante. Kapuscinski vuelve sonreír: "¿Para qué? Si nadie me va a hacer caso".
Heródoto como guía
El libro (...) es un juego con la historia de la mano de su fundador, Heródoto de Halicarnaso. Se mueve con él por el mundo antiguo y por el moderno. Por India y China, sus primeros viajes como reportero en los años cincuenta. Y por África. En ellos, el joven periodista polaco que era entonces Kapuscinski descubre las limitaciones del idioma hablado y las extraordinarias posibilidades del corporal, de ese conjunto de signos, gestos y olores que los británicos llaman química. En Etiopía recorrió miles de kilómetros junto a su chófer, un hombre prudente que sólo conocía dos palabras en inglés, problem y no problem, sin que esa limitación generara incomunicación alguna entre ellos.
El hallazgo de este vocabulario paralelo y mudo, a menudo invisible para el que no sabe mirar o carece de tiempo para ver, es uno de los elementos fundamentales que determinan su estilo como reportero.
Fue en la agencia de noticias polaca, gracias a la estrechez de sus presupuestos, donde Kapuscinski se topó con el segundo pilar de su forma especialísima de trabajar y de contar historias. Explica en Viajes con Heródoto que sus colegas de las agencias occidentales disponían de dinero abundante para contratar intérpretes y adquirir las potentes radios Zenith Trans-Oceanic, con las que sintonizaban cualquier emisora del mundo. Al no disponer de tales herramientas, Kapuscinski tuvo que pisar las calles y mancharse los zapatos del polvo. "No queda más remedio que andar, preguntar, escuchar, acopiar, atesorar y enhebrar las informaciones, las opiniones y las historias", escribe en Viajes... "No me quejo, porque gracias a esto conozco a muchas personas y me entero de cosas que no aparecen en la prensa y en la radio..."



dimarts, 4 d’abril de 2017 0 comentaris

The Honeymoons


El proper dia 26 a les 18h, en comptes d'un llibre comentarem la pel·lícula Honeymoons, de Goran Paskaljević.

Guanyadora de l'Espiga d'Or de la Seminci, el 2009.
Els protagonistes són dues joves parelles que decideixen emigrar a l'Europa occidental buscant una vida millor. Els albanesos Melinda i Nij van a Itàlia per poder viure llibrement la seva relació prohibida.

Els serbis Vera i Marko creuen Hongria rumb a Austria. Marko, un violoncel.lista de notable talent, ha aconseguit que l'acceptin a l'Orquestra Filharmònica de Viena. Però a l'arribar a la frontera, tot i portar els visats en regla, comencen a tenir problemes ...





dilluns, 27 de març de 2017 0 comentaris

Dino Buzzati

Per prendre una idea de la persoanlitat de Dino Buzzati, hem pensat en aquest article de la revista Filomúsica, que parla de la relació de col·laboració artística que va mantenir amb el compositor de Ferrara Luciano Chailly, i també de les seves obres dramatúrgiques.
"Tras los grandes logros de Arrigo Boito y Giuseppe Verdi, por una parte, y de Hugo von Hofmannsthal y Richard Strauss, por otra, parecía que la irrupción de las vanguardias, con la consiguiente reivindicación por parte de los compositores de la llamada música "pura", presagiaba unos tiempos difíciles para la vieja asociación entre literatura y música y, en consecuencia, para la ópera (...)

En la música italiana las ideas de vanguardia no se impusieron sino en la postguerra, alcanzando formas rupturistas y claramente experimentales en la obra de Nono, Donatoni, Berio, Bussotti y muchos otros, influidos todos ellos en mayor o menor medida por las nuevas corrientes del norte que procedían de Darmstadt y que, en gran parte, llegaron a Italia a través de Hermann Scherchen. Aunque la mayoría de ellos se concentraron en la búsqueda de esa nueva música "pura" que se preconizaba desde algunos centros creadores de opinión, los cuales tendían con frecuencia a imponer una uniformidad casi dogmática y a desenvolverse de espaldas al público, la tradición del melodrama era en Italia lo bastante grande como para que tampoco faltaran los partidarios de una tercera vía, complaciente con el deseo de los aficionados de disponer de una ópera contemporánea que, sin renunciar a los logros de la modernidad, les resultara accesible. Y uno de los representantes más reconocidos de esta corriente fue el compositor de Ferrara Luciano Chailly, quien dedicaría a la ópera una buena parte de su actividad creativa a partir de su encuentro en 1954 con el escritor Dino Buzzati (...)

Como en el caso de Chailly, el referente cultural de Buzzati era el norte, no sólo el de Italia, y también él estudió violín (además de piano) y tuvo una experiencia militar que adquiriría gran peso en su obra. Había nacido en 1906 en la propiedad familiar de San Pellegrino, cerca de Belluno. Hijo de un profesor de Derecho Internacional y de la última descendiente de una familia aristocrática veneciana, la formación de Buzzati se dividió entre las que habrían de ser las pasiones de toda su vida: la literatura, la música y la pintura, a las que desde 1920 (año en que realizó su primera excursión a los Dolomitas) habría que añadir una nueva: la montaña. De ese año, y como testimonio de sus primeros encuentros con la soledad y la aridez de esa región alpina, data su primera obra literaria: La canzone delle montagne.

En 1928, después de pasar por la escuela de oficiales, en la que alcanzó el grado de subteniente, Buzzati concluye sus estudios de Derecho y da inicio a la que será una larga y variopinta carrera periodística en el Corriere della Sera, carrera que tres años después tendrá su complemento en Il Popolo de Lombardia, en el que colaborará como crítico teatral, articulista y, sobre todo, como ilustrador. Su primera novela, Bàrnabo delle montagne, aparece en 1933, y dos años más tarde Il segreto del Bosco Vecchio.

Pero la obra capital de Buzzati estaba por llegar; ésta sería producto de la monotonía de su trabajo periodístico, de sus solitarios paseos de madrugada de vuelta a casa tras cerrarse la redacción del periódico, de su experiencia militar y del sentimiento, como él mismo escribió, "de estar consumiendo inútilmente la vida". En 1939, siendo corresponsal de guerra en Abisinia, Buzzati recibió del desierto africano una impresión de "western fabuloso" análoga a la de sus experiencias en las montañas. Esos sentimientos hallaron su transposición literaria en un mundo militar fantástico situado en una frontera imaginaria, dando como resultado Il Deserto dei Tartari, que no tardó en ser reconocida como una de las novelas esenciales del siglo XX. La obra, sin duda la más traducida y reeditada de su autor, y en la que se aprecia un acusado parentesco con los mundos delirantes y cerrados de Kafka, cuenta la historia del joven oficial Giovanni Drogo, destinado a una lejana fortaleza. En su atmósfera, según escribió Borges, "hay una víspera, la de una enorme batalla, temida y esperada. El desierto es real y es simbólico. Está vacío y el héroe espera muchedumbres". La novela, en una producción internacional, sería llevada al cine por Valerio Zurlini en 1976.

Tras el éxito de Il Deserto dei Tartari, Buzzati fue enviado como cronista y reportero gráfico para dejar testimonio de la lucha en los frentes, y todavía le cupo el honor de redactar la crónica del día de la liberación en la primera página del Corriere el 25 de abril de 1945. En la postguerra seguiría compatibilizando su obra de creación con el trabajo periodístico, sucediéndose los volúmenes de relatos y una nueva novela, I miracoli di Val Morel, a la vez que redactaba sus crónicas para el Corriere, entre ellas la del Giro de Italia de 1949. Más tarde, su trabajo de reportero le llevaría a Tokio, Jerusalén, Nueva York y Praga.

La siguiente década, en la que se reconoció internacionalmente a Buzzati como autor de teatro (Albert Camus adaptó en Francia una de sus obras), y en la que realizó sus primeras exposiciones de pintura, fue también la de su contacto con Luciano Chailly. En 1955 se estrena en Bérgamo la ópera bufa Ferrovia soprelevata, cuento musical en seis episodios al que seguiría en 1959 Procedura penale, ópera en un acto estrenada en Como; un año después, con estreno en el Teatro della Pergola de Florencia, Il mantello; y, por último, Era proibito, estrenada en la Piccola Scala de Milán en 1963. También en ese año se estrenó su última colaboración con el teatro musical, para el que redactó el libreto de Battono alla porta, ópera televisiva en un acto con música de Riccardo Malipiero que fue representada en Génova. Pero su producción literaria declinó en los últimos años de su vida. "He sido víctima –escribió– de un cruel equívoco. Soy un pintor que, por afición, por períodos más o menos prolongados, he hecho de escritor y de periodista." Dino Buzzati murió en 1972. La carrera compositiva de Luciano Chailly proseguiría después de los años de su relación con Buzzati."

dilluns, 13 de març de 2017 0 comentaris

"El Desierto de los tártaros" de Dino Buzzati


Aquest dimecres, dia 15 de març llegirem El Desierto de los tártaros de Dino Buzzati. Pensem que aquest text de la revista Jotdown el comenta magníficament:
El inexorable paso del tiempo y la consunción de la existencia de muchos individuos en una futilidad absurda ha sido el tema de algunas grandes obras literarias encabezadas por La montaña mágica de Thomas Mann. Ese lamento existencialista sobre la facilidad de los hombres para abandonarse al vacío y convertirse en meros espectadores inertes de sus breves vidas es también la clave principal de El desierto de los tártaros, la opresiva novela del italiano Dino Buzzati. En esta su obra más conocida Buzzati narra la pequeña tragedia vital de Drogo, un joven militar recién salido de la escuela de oficiales que es destinado a una fortaleza situada al borde del desierto. Construida en otros tiempos como bastión de defensa frente a los ataques de los tártaros, la fortaleza es ahora una guarnición anticuada e inútil, mantenida con medios mínimos por si a los tártaros se les ocurriese volver a atacar… posibilidad que ya sólo pertenece al pasado. El joven Drogo llega a su nuevo destino con el corazón repleto de sueños y proyectos: anhela que se produzca un ataque para poder demostrar su valor, convertirse en un respetado héroe de guerra y progresar en su carrera militar. Está convencido de que una nueva guerra contra los tártaros será su trampolín hacia el éxito y considera su estancia en el desierto como un capítulo meramente transitorio en su, por otra parte, brillante futuro.

Pero, pese al entusiasmo con que el novato oficial afronta su nueva misión, la rutinaria monotonía de la vida en la fortaleza va apoderándose de su espíritu, despojándole del entusiasmo y la iniciativa con que había afrontado la experiencia. Progresivamente adormecido por un corrosivo aburrimiento vital, Drogo cae sin darse cuenta en un estado de apatía y los años comienzan a desfilar ante sus ojos mientras él se limita a continuar con aquella rutina que ni siquiera le satisface. Cada vez más, el mundo que dejó atrás —la vida más allá de la fortaleza— parece algo lejano e irreal y el desangelado cuartel se convierte en su único universo; una agobiante jaula donde sin darse cuenta va dejando que desaparezcan sus sueños y esperanzas, abandonándose al vacío mientras los demás consiguen progresar. El ataque de los tártaros, la gran apuesta de su vida, no sucederá jamás.

La historia que nos cuenta Buzzati es dura, deprimente y desesperante como sólo puede serlo la historia de un hombre que malgasta su única y preciosa vida sin motivo alguno en pos de un propósito que resultaba absurdo desde el principio. Si Thomas Mann nos hacía una advertencia sutil en La montaña mágica, Buzzati nos envía una estridente y dolorosa señal de alarma: el mundo está repleto de Drogos que dejan escapar los valiosísimos años que se les ha concedido sobre la tierra esperando aquel ataque de los tártaros que se suponía había de cambiar sus vidas. Así, El desierto de los tártaros, es la clase de lectura que puede llegar a afectar la visión del mundo del lector y, con suerte, transformarle. Al ser mucho menos efectista que —por ejemplo— un Saramago pero también más elegante y de una literatura más clasicista y reposada, El desierto de los tártaros no es quizá una obra de consumo masivo, pero sí un libro imprescindible para quien busque metáforas existenciales no tan obvias y (con perdón) “para todos los públicos” como las del premio Nobel portugués.

 Rodríguez, E. J. El Desierto de los tártaros. A: Jotdown (07/2011)
dilluns, 6 de febrer de 2017 0 comentaris

Harraga, d'Antonio Lozano

El 15 de febrer a les 19h, comentarem Harraga, d'Antonio Lozano.

« Cierro los ojos. Veo desde mi camastro el techo agrietado de este lugar en que me encerraron ». Amb aquesta frase comença Harraga ; frase que es repeteix també al principi dels capítols on Jalid, el narrador, tancat a una presó de Tànger, rememora el seu passat o convoca els seus amics morts o desapareguts.

Jalid, igual que el seu cosí i d'altres adolescents de la seva edat fascinats per les imatges que veuen per televisió amb les parabòl·liques, somia amb una existència daurada en una Europa inassequible. Hamid, un noi amb qui el protagonista pren amistat, té sort. Gràcies a una beca, se'n va a Granada a estudiar Medicina ; això oficialment, doncs en realitat passa més temps als bars que a la universitat, i els diners de la beca no duren gaire. Per sortir-ne del destret, fa de camell i convida Jalid a ajudar-li, a canvi de petits serveis com fer passar maletes entre Espanya i Marroc « El grueso del negocio estaba en pasar a Marruecos cocaína y pastillas que no circulaban por el mercado local y por las que políticos, altos funcionarios e hijos de papá pagaban lo que se les pidiera. El aceite [de haschich] quedaba para el regreso a España. »
Després d'un temps en aquesta situació, Hamid « fué suicidado ». A partir de llavors, Jalid es veurà atrapat en un engranatge del que no podrà sortir, i comença la seva baixada als inferns en caure en mans d’altres patrons, que trafiquen amb èssers humans « Entendí lo que Hamid quiso decir al afirmar que de este negocio no se salía. Se refería a que no salías vivo, si pretendías abandonarlo por tu cuenta. Demasiada gente poderosa… Ahora, yo era uno de ellos; un peón más en el engranaje de sus trapicheos. »
El final es veu a venir: Jalid és un personatge en la línia de Raskolnikov, el protagonista de Crim i càstig de Dostoievski.
L'Epíleg però, on destaca la valenta germana de Jalid, sembla que ens permeti albirar un futur més prometedor... tot i que el final és obert.
A nivell estilístic, destacar que Lozano descriu d'una manera molt realista - perquè el coneix en primera persona - l'entorn ple de contrastos on es desenvolupa la història: les favel·les on viuen els nois, al costat dels “bars internacionals” (per a turistes) al Marroc ; els xalets dels nous rics que consumeixen cocaïna a Espanya, a prop dels hivernacles on treballen els il·legals sense papers procedents de l'Àfrica ...
Harraga no és només una novel·la negra ; el que explica va més enllà de les aventures de Jalid: l'explotació dels emigrants des que arriben, per part dels traficants que els despullen dels seus diners i de la seva identitat i també per part dels seus còmplices a Europa, que s'aprofiten del seu desemparament. Ens presenta la corrupció a tots els nivells: des dels duaners i els policies que fan els ulls grossos per un suborn, fins els alts càrrecs de l'estat, què encobreixen les activitats dels mafiosos al seu servei. Denuncia les traves a les iniciatives per canviar les coses i l'auge de les idees integristes, que l'autor atribueix a les situacions de desarrelament.
Premi Novelpol 2002 a la millor novel·la negra.

dilluns, 23 de gener de 2017 0 comentaris

Tarajal: Desmuntant la impunitat de la frontera sud