De viatge amb el T-10 de la Bòbila

T-10 és el club de lectura de la Biblioteca la Bòbila que us ofereix plaer i coneixement a partir d'un viatge literari organitzat en deu etapes. L’itinerari del “Club de lectura T-10” combina lectures, tertúlies, còmics, butlletins, xerrades o pel·lícules. És una proposta de 10 excursions lectores, 10 mirades diferents del lloc.

Després dels viatges literaris que hem fet a la ciutat de Nova York, a l'Europa Central, també anomenada Mitteleuropa i a Rússia, al peculiar humor anglès; o a les illes literàries, ens dirigim a la frontera i saltem a banda i banda..., entrem en el cor de la família, i aquest curs el dediquem a la novel·la llatinoamericana actual, ens acompanyes?

dimecres, 28 de febrer de 2018

El ruido y la furia, de W. Faulkner

El proper 14 de març, al Club de Lectura T10 llegim  El ruido y la furia, de William Faulkner.
Pensem què fragments, seleccionats del comentari de l'escriptor Alexis Ravelo, n'ofereixen una magnífica perspectiva:
"Publicada inicialmente en 1929: El ruido y la furia es su primera obra maestra y su cuarta novela.El propio Faulkner llegó a decir que era la obra que le inspiraba más ternura, la primera que había escrito en serio ...
A grandes rasgos, El ruido y la furia cuenta la decadencia y disolución de una familia de Mississippi, los Compson. Se trata de la típica familia blanca de rancio abolengo, que se ha ido empobreciendo paulatinamente. Asistimos a sucesos cruciales para la penúltima generación, formada por una chica, Caddy, y tres hermanos varones: Benji, discapacitado psíquico profundo sin capacidad para el lenguaje; Quentin, sensible y culto; y Jason, egoísta, mezquino y amargado.

La novela transcurre principalmente en un fin de semana de 1928 y en un día de 1910, pero en realidad, a través de los recuerdos de los personajes, y gracias a un apéndice final añadido posteriormente a su primera publicación, abarca casi un siglo de historia de la familia y, con ella, de historia de la humanidad, pues, en el fondo, la de los Compson es la historia de los nietos de quienes usurpan el poder e inventan una larga estirpe para justificar el expolio; de ese orgullo de estirpe que es lo único que les queda cuando pierden su botín empujados por la historia.

Pero lo más importante es el grandioso trabajo de experimentación que hay en El Ruido y la furia, porque la novela está dividida en cinco partes: la última, contada en una tercera persona focalizada en Dilsey, la criada negra de la familia; las otras tres narradas en primera persona, en forma de monólogo interior, por parte de cada uno de los tres hermanos varones: Jason, el tacaño; Quentin, atormentado por la incestuosa pasión que siente hacia su hermana Caddy, y (esto es lo que más llamó la atención en su momento) Jason, el idiota (o el loco). Esta es la sección que abre la novela, la de Benji, cuyos recuerdos irrumpen en su realidad inmediata en forma de monólogo interior para contarnos la infancia de los protagonistas. Faulkner quería hacer el relato por boca de alguien que sabe lo que ocurre, pero no sabe por qué. De ahí la referencia a los célebres versos de Macbeth, en los que se dice que la vida es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia, que no significa nada.

Y, de alguna manera, la vida de todos estos personajes gira en torno a los dos femeninos: Caddy, que deshonrará a la familia teniendo una hija ilegítima y será expulsada para siempre, y esa hija, a quien bautizarán con el nombre de su tío Quentin, y que se convertirá también en una adolescente indomable.

En El ruido y la furia hay de todo: estafas, suicidios, castraciones, huidas, intrigas, incesto y traición. Hay fracaso, pasiones imposibles, frustración, hipocresía y miseria. Y hay, sobre todo, literatura con mayúsculas, de esa que a veces no entra a la primera, pero que, si le damos una oportunidad, nos conmocionará y nos acompañará luego toda la vida.

No por casualidad se dice que Faulkner es uno de los más grandes escritores de la narrativa universal. García Márquez, Vargas Llosa, Juan Rulfo, o Juan Carlos Onetti reconocían su directa influencia. Y es, digamos, el novelista al que la mitad de los novelistas quiere parecerse cuando sean mayores. La otra mitad quiere parecerse a Hemingway. Es algo terrible, pero inevitable: siempre hay un momento en que te ves obligado a elegir entre los Beatles y los Rollings (...). En El ruido y la furia demuestra cómo todo un universo puede surgir a partir de los pantalones embarrados de una niña, cómo un reloj, una pelota de golf o una corbata pueden obsesionarnos durante páginas y más páginas igual que la espada de Beowulf o la Lámpara de Aladino (...). 

Habrá quien te diga que Faulkner es una autor difícil. Por supuesto, lo es. Pero no habrá quien te diga, sin mentirte, que no vale la pena leerlo. Y una buena forma de comenzar a hacerlo es esta novela a la que parecía querer especialmente."

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