De viatge amb el T-10 de la Bòbila

T-10 és el club de lectura de la Biblioteca la Bòbila que us ofereix plaer i coneixement a partir d'un viatge literari organitzat en deu etapes. L’itinerari del “Club de lectura T-10” combina lectures, tertúlies, còmics, butlletins, xerrades o pel·lícules. És una proposta de 10 excursions lectores, 10 mirades diferents del lloc.

Després dels viatges literaris que hem fet a la ciutat de Nova York, a l'Europa Central, també anomenada Mitteleuropa i a Rússia, al peculiar humor anglès; o a les illes literàries, ens dirigim a la frontera i saltem a banda i banda..., entrem en el cor de la família, a la novel·la llatinoamericana actual, a la part fosca de França a la ciència-ficció i ara a la Infància i l'adolescència. Ens acompanyes?

divendres, 9 de juliol de 2021 0 comentaris

Les properes lectures del club!




dimecres, 19 de maig de 2021 0 comentaris


NOSOTROS


Nosotros presenta un futuro en el que las personas, en nombre de una sociedad (teóricamente) perfecta se han visto obligadas a renunciar a  cualquier impulso, decisión y emoción propia  en favor de la tecnología y el control absoluto, ya que se considera aberrante toda forma de libertad personal. A partir de esta premisa, el Estado omnipresente ha construido una estructura social  en la que hombres, mujeres, niñas y niños han sido reducidos a números y donde la vida humana basada en la «libertad individual» se considera salvaje, desorganizada y nómada, los sueños constituyen una grave enfermedad psíquica, la libertad sexual es vista como un acto practicado por bestias salvajes y la libertad personal está estrechamente vinculada al crimen. Por ello, en las ciudades las paredes son de cristal para evitar la privacidad, se revisa toda la correspondencia, el sexo está programado y cada actividad del día está regulada de acuerdo a un estricto horario. Y es aquí donde vive D-503, el ingeniero y matemático constructor de la Integral, el primer vehículo interestelar del Estado Único, una nave cuya misión es expandir por el universo las bondades del régimen definitivo que ha triunfado en la Tierra después de la guerra de los Doscientos Años. D-503, que cree sin fisuras en las bondades de este modelo, vive feliz, convencido de la grandiosa victoria de la masa contra el individuo, «de la suma sobre la cifra», como él mismo reflexiona, hasta que conoce a I-330, una mujer fatal, tentadora como Eva en el Paraíso e irracional como la raíz cuadrada de -1. A partir de aquí, el constructor de la gran nave comienza a dudar...

Mucho antes de que lo hicieran Huxley y Orwell, el ruso Evgueni I. Zamiátin logra componer (en 1920) esta sorprendente narración, que marca el inicio de la novela antiutópica. Una extraña poesía de precisión matemática reina en toda la obra, que, cargada de ironía, sigue advirtiéndonos de que nunca estaremos totalmente a salvo de los totalitarismos. «Y nosotros, mis queridos lectores de otro planeta, iremos a visitarles para que su vida sea tan ideal, racional y precisa como la nuestra...», dice (más bien amenaza) el constructor de la nave. Nosotros fue la primera obra impresa prohibida en la Rusia revolucionaria (no se publicaría, en ruso, hasta 1988) ya que el Goskomizdat, el Comité Estatal de Publicaciones Impresas de una nueva Rusia soviética, que todavía se encontraba en guerra contra los ejércitos zaristas, se estrenó prohibiendo la publicación de esta maravilla (y no debe olvidarse que el autor ya había sufrido la censura del régimen zarista). Nosotros fue editada por primera vez en 1924 y se hizo en inglés, en Nueva York, aunque Evgueni Ivánovich Zamiátin la escribiera en ruso entre 1919 y 1920La herejía de Zamiátin consistió en hacer obvia su poca fe en las supuestas bondades del  estado comunista, y tales dudas le valieron el honor de ser el primer escritor censurado por un nuevo modelo de estado que luchaba,  en nombre de la clase obrera, contra una estructura política prácticamente medieval, clasista y opresiva, como acabaría siendo también la Rusia comunista. Desesperado por no poder publicar, Zamiátin hará llegar en 1931, con la mediación de Gorki, una célebre carta a Stalin, donde le escribe: «Sé que tengo la mala costumbre de decir en un momento determinado no lo que podría resultar conveniente, sino lo que estimo es la verdad». Stalin, sorprendentemente, le concede permiso para exiliarse ese mismo año. Y Zamiátin se instala con su esposa en París, donde –tras colaborar con Jean Renoir en el guión de Los bajos fondos, adaptando a Gorki– muere en marzo de 1937, a la edad de cincuenta y tres años, pobre y triste por no haber podido volver a su querida Rusia, a la que a pesar de todo, amaba y añoraba casi con desesperación.

La novela tuvo tal impacto tras su publicación  que influyó profundamente en todas las distopías venideras, y se la puede considerar la primera propiamente pura dentro de la ciencia-ficción. Dado que otras tienen mucha más fama (y seguramente ya han sido leídas) es difícil sentir el impacto que su lectura hubiera causado de haberla descubierto antes, pero el mérito debe ir en función del orden cronológico y no debe olvidarse que Nosotros fue la primera.


dissabte, 24 d’abril de 2021 0 comentaris
 

2001: UNA ODISEA ESPACIAL


La historia de 
2001, una odisea espacial se remonta a 1948, cuando Arthur C. Clarke escribió un relato titulado El centinela para un concurso de la BBC. Su texto no fue seleccionado, pero su idea central, una pirámide instalada en la Luna por alguna entidad extraterrestre, sirvió de germen para la creación, un par de décadas más tarde, del famoso Monolito. Kubrick, tras rodar ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú en 1964, pretendía rodar una película de ciencia ficción diferente y rompedora, para lo cual decide buscar un escritor de ciencia ficción que pudiera ayudarle con la escritura del guión Al final, en 1964, Kubrick contacta con Clarke, escritor británico del género que en aquel momento vivía en Ceilán (hoy Sri Lanka). Cabe destacar que 
Arthur C. Clarke no era un escritor de ciencia ficción a secas: fue presidente de la Sociedad Interplanetaria Británica y era un reputado científico especializado en física aeronáutica. Clarke acepta con 
interés el proyecto y ofrece a Kubrick una serie de relatos escritos por él mismo. Uno de ellos (el citado El centinela), llama la atención del director y es el que sirve como base del argumento. Estuvieron trabajando juntos en el guión un año. La novela fue publicada después del estreno de la película, aunque se escribió paralelamente al guión de la misma y la idea era publicarla antes de su estreno. Podría hablarse de un trabajo en equipo entre Kubrick y Clarke tanto en el guión como en la novela, pero fue el segundo el que decidió coger parte del material escrito y novelarlo (material, cabe recordar, que se basaba en un relato suyo). Por ello, es erróneo pensar que el texto de Clarke era una novelización del filme de Kubrick. 

2001, una odisea espacial (la novela) plantea un sobrecogedor viaje interestelar en busca de la evidencia de que el ser humano no está solo en el cosmos. La aparición de un misterioso monolito negro es el eje sobre el cual gira una aventura que dura miles de años, desde los primeros pasos del ser humano como tal hasta la conquista del espacio. Una expedición a los confines del universo y del alma en la que pasado, presente y futuro se amalgaman en un continuo enigmático. La intriga, la acción y la desbordante imaginación propias del género confluyen en esta obra magna que plantea cuestiones que, desde los inicios, inquietan a la humanidad: ¿Qué esencia última nos rige? ¿Qué lugar ocupa el ser humano en el complejo entramado del infinito? ¿Qué son el tiempo, la vida, la muerte? Para abordar estas cuestiones, el escritor Clarke da más explicaciones que el director Kubrick, que se deja llevar por el esteticismo y la potencia visual en detrimento de la narración, de manera que la película es a veces difícil de interpretar (cosa que él sabe y que le da igual). En cambio, Clarke sí cuenta una historia en la que queda mucho más claro qué papel juega cada elemento y por qué pasa lo que pasa.
Que lo escrito por Clarke sea más claro no implica que no sea emocionante y lírico. Hay mucha poesía en las páginas de 2001, pasajes deslumbrantes en los que el autor no disimula su amor por la ciencia, el espacio y la exploración. Y lo que es más importante, logra transmitir al lector esa pasión. Clarke, además, no sólo escribe ficción científica, sino que anticipa inventos, diseños y hasta maniobras de naves, con tanto detalle (sobre todo en las novelas posteriores) que hará las delicias tanto de los aficionados como los no aficionados al género. Y supo conjugar de tal manera su faceta científica con la literaria, que en 1961 recibió el Premio Kalinga, otorgado por la Unesco en reconocimiento a su labor como divulgador científico al gran público.
La novela empieza con estas palabras de Arthur C. Clarke y Stanley Kubrick, que son toda una declaración de intenciones:
         
"Tras cada hombre viviente se encuentran treinta fantasmas, pues tal es la proporción numérica con que los muertos superan a los vivos. Desde el alba de los tiempos, aproximadamente cien mil millones de seres humanos han transitado por el planeta Tierra. 

Y es en verdad un número interesante, pues por curiosa coincidencia hay aproximadamente cien mil millones de estrellas en nuestro universo local, la Vía Láctea. Así, por cada hombre que jamás ha vivido, luce una estrella en ese Universo. 

Pero, cada una de esas estrellas es un sol, a menudo mucho más brillante y magnífico que la pequeña y cercana a la que denominamos el Sol. Y muchos -quizá la mayoría- de esos soles lejanos tienen planetas circundándolos. Así, casi con seguridad hay suelo suficiente en el firmamento para ofrecer a cada miembro de las especies humanas, desde el primer hombre-mono, su propio mundo particular: cielo... o infierno. 

No tenemos medio alguno de conjeturar cuántos de esos cielos e infiernos se encuentran habitados, y con qué clase de criaturas: el más cercano de ellos está millones de veces más lejos que Marte o Venus, esas metas remotas aún para la próxima generación. Mas las barreras de la distancia se están desmoronando, y día llegará en que daremos con nuestros iguales, o nuestros superiores, entre las estrellas. 

Los hombres han sido lentos para encararse con esta perspectiva; algunos esperan aún que nunca se convertirá en realidad. No obstante, aumenta el número de los que preguntan: ¿Por qué no han acontecido ya tales encuentros, puesto que nosotros mismos estamos a punto de aventurarnos en el espacio? 

¿Por qué no, en efecto? Sólo hay una posible respuesta a esta muy razonable pregunta. Mas recordad, por favor, que ésta es sólo una obra de ficción. 

La verdad, como siempre, será mucho más extraordinaria”.
         
          Ante semejante inicio, ¿cómo no lanzarse a leer una de las novelas más                  influyentes y emblemáticas  de la ciencia ficción de todos los tiempos?




dimecres, 14 d’abril de 2021 0 comentaris

 

Andrea Víctrix


Andrea Víctrix es la única novela de ciencia ficción escrita por Llorenç Villalonga, y aunque aunque rondó su mente durante años, no la publicó hasta 1972.  El autor se avanza a su tiempo para describir la decadencia y autodestrucción de una sociedad centrada en el hedonismo y el consumismo extremo, que desprecia la cultura y se alimenta con pastillas. A través de diálogos vivos e inteligentes, humor cruel e ironía hiriente, Andrea Víctrix (un ser andrógino, encantador y monstruoso a partes iguales), nos conduce a lo largo del relato para mostrarnos este futuro próximo, basado en el consumismo y la destrucción constante de todo lo que un día conocimos. El protagonista es un  hombre que fue congelado en 1965 y que renace en la Mallorca del año 2050 (llamada ahora Turclub: Club Turístico de la Mediterrània), sin entender cuáles son los referentes y el camino de esta nueva sociedad hiperconsumista y autodestructiva. El narrador es, como Villalonga, un hombre fuera de su tiempo. De hecho, el autor es conocido por sus ideas conservadoras y anhelaba, como el protagonista de su obra, volver a un mundo que ya se había perdido del todo. Con La gran batuda (1968) Villalonga iniciaba su cruzada contra el mundo deshumanizado del futuro, pero será sobre todo en Andrea Víctrix, particular reformulación del universo de Aldous Huxley, donde reflejará con ácido humor esa sociedad tecnológica de la era moderna que tanto lo aterrorizaba. Una sociedad habitada por individuos apáticos y maleables que trabajan de 12 a 16 horas al día para comprar compulsivamente "atomicodomèstics", beben Hola-Hola (una especie de futura Coca Cola) sin control y repiten estúpidamente la fórmula de Einstein  E=mc2 (símbolo supremo de la tecnificación a la que ha llegado la sociedad). En este desolador escenario Turclub es un lugar más parecido a la Metropolis de Fritz Lang que a la isla de la calma que fue alguna vez, un lugar feo y caótico, reducido únicamente a destino turístico y donde el ocio nocturno impera sobre cualquier otra actividad. Un lugar que, no obstante, no desentona nada en un mundo donde la humanidad ya no es vivípara, sino que nace artificialmente en laboratorios a fin de suprimir la familia y todo lo que ella representa (un lastre para el progreso socialista), los sexos se han cuasi unificado, hay una crisis económica cronificada que hace que sobren los electrodomésticos y falte comida, donde se aumentan los salarios a condición de que se compren electrodomésticos para conjurar la desocupación y desechar los viejos (absolescencia programada?), las zonas rurales están vacías (se desprecia el trabajo del campo y todo aquel no tecnológico)a ,la población sobrevive a base de medicamentos y de soma y  la cultura se considera pornogŕafica.
La novela, que fue Premi Josep Pla en el año 1973, es uno de los textos de Villalonga menos conocidos pero no por ello menos interesantes, y forma parte de un género muy poco frecuente en lengua catalana: el de la literatura utópica o, en este caso, literatura distópica. A pesar de ser una obra singular, conecta con el Villalonga de Bearn o Mort de Dama a través de la decadencia que envuelve la sociedad de Andrea Víctrix. A través de la ironía, Villalonga expresa sin disimulo el desprecio, la animadversión que siente hacia la civilización actual, intolerante, impaciente, incivilizada, industrializada...  Su narrador es como él: valeroso, altivo, arrogante, irónico, culto y, sobre todo, se siente extranjero y desarraigado en ese nuevo mundo en el que se ha despertado. Su antiguo oficio de escritor no tiene cabida en esta imparable sociedad capitalista basada en el turismo y la teconología y que no está dispuesta a replantearse nada. Villalonga desprecia su clase aristocrática, pero también el rumbo que ha tomado la nueva sociedad mallorquina, y en Andrea Víctrix expone sin flitros su desencanto con su clase en particular y con el mundo en general... 

dimecres, 10 de març de 2021 0 comentaris


Flores para Algernon


Entre la Ciencia Ficción del siglo XX existen títulos que se han convertido en toda una institución del género, más por lo que tienen de verosimilitud que por lo que tengan de puramente ciencia ficción. Sirva de ejemplo este Flores para Algernón de Daniel Keyes, que en 1959 fue publicado como relato en The Magazine of Fantasy & Science Fiction y en 1966 vio la luz como novela.  Daniel Keyes, adelantándose a su época, nos obsequia con uno de los más apasionantes viajes interiores de la ciencia ficción a través de la historia de Charlie Gordon, un hombre de 32 años que sufre un severo mental y que es propuesto para someterse a una operación que le permitirá aumentar su inteligencia. A un ratón llamado Algernón se le ha sometido a la misma operación poco tiempo antes y sus progresos son altamente esperanzadores, razón por la que él "decide" dar el paso y operarse también. Él mismo va contando su experiencia en su Informe de progresos, de modo que no sólo seremos testigos de lo que cuenta, sino de cómo lo cuenta, porque los cambios que van teniendo lugar en él, en su inteligencia y en su conocimiento sobre  sí mismo y sobre la realidad que le ha tocado vivir, se van reflejando en su forma de escribir. Charlie es operado y su inteligencia comienza a aumentar. Poco a poco va comprendiendo cosas que antes se le escapaban, y esto acabará por convertirse más en una tortura que en la alegría que él esperaba, porque en un momento dado, alcanza un doloroso conocimiento de la realidad que resulta muy difícil soportar, con el consiguiente sufrimiento que ello conlleva. Pero quizá el problema tenga que ver más con el hecho de que, pese a haber logrado un rapidísimo crecimiento racional, su crecimiento emocional no ha ido a la par, con lo que gestionar las emociones (sobre todo el amor hacia una mujer) se convierte en un verdadero suplicio y comportarse como un adulto parece también imposible. 

Flores para Algernón es una novela singular desde el punto de vista del género, la forma narrativa, los recursos, el contenido y el fondo. Se trata de una novela de ciencia ficción, pero en ella no se describen elementos tecnológicos. Su eje principal es la neurociencia, que sirve como excusa para describir un mundo deshumanizado donde las relaciones sociales (explicadas a través de las vivencias de Charlie) son anómalas y despectivas y donde la empatía y  el cariño brillan totalmente por su ausencia . No se nos traslada tampoco al futuro, se nos describe la década de los 50 y la trama permite examinar la sociedad de una época que, en realidad, podría ser cualquier época.  Además, plantea el dilema eterno de si es mejor ser ignorante y feliz o concienciado e infeliz, otra cuestión aplicable a todos los momentos de la historia de la humanidad...

Como conclusión, cabe decir que no sólo cada capítulo es una obra maestra de introspección psicológica (Daniel Keyes estudió psicología antes de dedicarse a lo que de verdad le interesaba: la literatura y la enseñanza), sino que además es tan fácil entender a Charlie e identificarse con él, que el sufrimiento, está asegurado.  Sin duda,  una de las cumbres literarias de la ciencia ficción que ningún lector debe perderse. 

Flores para Algenon tiene una versión cinematográfica (comercializada como  CHAЯLY en 1968 y que fue un éxito de público y crítica), un musical basado en la historia original (llamado Charlie and Algernon y estrenado en 1979) y una versión televisiva del año 2000 (Flowers for Algernon). 
dimecres, 10 de febrer de 2021 0 comentaris


En 1962, el crítico, compositor, libretista, poeta, dramaturgo, guionista, ensayista, cronista de viajes, presentador, traductor, lingüista, pedagogo y, sobre todo, novelista británico Anthony Burguess publicó su obra más famosa, A clockwork orange (La naranja mecánica).  «Publiqué la novela A Clockwork Orange en 1962, lapso que debería haber bastado para borrarla de la memoria literaria del mundo. De buena gana la repudiaría por diferentes razones, pero eso no me está permitido», revelaba Anthony Burgess en 1986, en el prólogo de una reedición de su libro más famoso.
Burgess  había leído «en alguna parte» que sería una buena idea liquidar el instinto criminal empleando una «terapia de aversión», y he aquí el origen de tan distópica historia. Utilizar el condicionamiento conductual para convertir en "buenos" a los individuos "malvados" de la sociedad, era una idea que al autor le horrorizaba en la medida en que anulaba la capacidad de elección consciente de la persona: «Mejor ser un criminal por decisión propia que bueno por lavado del cerebro», aseguró Burgess. Eso es lo que diferencia al ser humano de una naranja mecánica, es decir, de un hermoso organismo con color y zumo pero sin una gota de voluntad. El autor se opuso a esta forma de "violencia legitimada" (la agresión social contra la libertad individual lo es) a pesar de haber sufrido él mismo los efectos de la violencia gratuita: a finales de la Segunda Guerra Mundial, cuatro desertores estadounidenses, violaron a su mujer embarazada en Londres. Ella perdió el bebé a causa de la paliza recibida y él no escatimó en escenas sexuales desagradables en el libro.

El protagonista de su obra, Alex DeLarge (cuyo nombre hace referencia a Alejandro Magno -Alexander the Great-) reúne tres atributos que Burgess consideraba esenciales en el individuo: emplea un lenguaje elocuente y a menudo inventa palabras, ama la belleza (y la encuentra en la música de Beethoven por encima de todo) y es agresivo. Un antihéroe de 15 años (ladrón, violador y eventual asesino) para el cual el camino correcto siempre estuvo abierto, pero decidió obviarlo hasta la edad adulta. Debe tenerse en cuenta que el manuscrito original constaba de 21 capítulos, pero el agente de Burgess en Estados Unidos decidió suprimir el último, con lo que A Clockwork Orange salió a la calle sin aquel fragmento, una especie de epílogo en el que el protagonista, ya adulto, se aleja de la violencia "por aburrimiento" y siente el impulso de hacer algo creativo con su vida. Kubrick (guionista y director de la versión cinematográfica), adaptó el guión directamente de esta edición, y sólo después supo que existía un final diferente, pero jamás consideró incluirlo. Burgess, por ello, acabó no reconociendo su obra y renegando de ella: tuvo que conformarse con el hecho de que fueran el editor y el director los que decidiesen cómo debía acabar su novela, mostrando al mundo un final que él no reconocía. "Me he pasado buena parte de mi vida haciendo declaraciones de intención y frustración de intención mientras Kubrick y mi editor de Nueva York gozaban tranquilamente de la recompensa por su mala conducta", dijo.

La naranja mecánica atesora dos cualidades que la convirtieron en profundamente innovadora y que hacen que no haya perdido ni un ápice de su fuerza: su vocabulario y su ultraviolencia. El argot inventado por Burgess (el nadsat, una mezcla de palabras de origen ruso, con slang Cockney  y expresiones propias de los niños pequeños) y la violencia que se describe sin concesiones, la convierten en una obra hipnótica y compleja que, si bien fue considerada menor por su propio autor, plantea la cuestión (también controvertida y defendida férreamente por Burgess) de si el mal, siempre que sea elegido, es mejor y más humano que la bondad forzada, determinista y carente de pensamiento (una bondad que a Alex le viene impuesta por la también violenta técnica de Ludovico). El debate, casi sesenta años después, sigue  abierto...  






 
dijous, 14 de gener de 2021 0 comentaris

El hombre en el castillo

 


El hombre en el castillo
 (The Man in the High Castle) es una novela ucrónica de Philip K. Dick publicada en 1962. La ucronía es un género literario que también podría denominarse novela histórica alternativa y que se caracteriza porque la trama transcurre en un mundo desarrollado a partir de un punto en el pasado en el que algún acontecimiento sucedió de forma diferente a como ocurrió en realidad. En la novela que nos ocupa este mes, nos situamos en Estados Unidos, año 1962. La II Guerra Mundial se ha saldado con la victoria de los países del Eje y ahora el dominio global se reparte entre el gobierno del Tercer Reich y el Imperio Nipón. Ambos bandos han conquistado el territorio de América del Norte y han divido el país en dos zonas de influencia: el este bajo el dominio nazi y el oeste bajo el control japonés. Entre ambos sectores, los estados de las Montañas Rocosas se mantienen neutrales viviendo con relativa y aparente autonomía pero sin ningún tipo de autoridad o ley. Lo más extraño de la historia es un libro titulado "La langosta se ha posado" que genera una ucronía dentro de otra. Éste postula una realidad alternativa en la cual son los aliados quienes realmente ganan la guerra y no las fuerzas del eje.

A través de diversas líneas de acción, Dick nos presenta a una serie de personajes interconectados entre ellos de una forma u otra y nos muestra su vida diaria, mostrando de manera muy clara cómo vive una parte importante de la sociedad americana, tanto la autóctona como la de ocupación. Encontramos personajes americanos, japoneses, alemanes, seguidores del Reich, espías, trabajadores rasos, y gente que no sabe por dónde navega, que no sabe cuál es su papel en este nuevo mundo. Y gracias a todos ellos, es muy fácil entender el estado de ánimo de una población sometida y los problemas morales y existenciales de algunos de los sometedores. La novela tiene el mérito de introducir al lector en una realidad alternativa que se describe de una forma sumamente auténtica, lo que provoca inquietud y desasosiego. Pensar en un orden mundial en el que se ha impuesto el ideario nazi, no puede dejar indiferente a nadie...

Si bien no es la primera obra que trata una versión alternativa de la historia, esta novela prácticamente definió este género de literatura. Ganó el premio Hugo a la mejor novela de 1963 y ayudó a Dick a convertirse en uno de los más conocidos escritores de ciencia ficción de su tiempo. Entre sus novelas, es una de las más centradas en los personajes, y prácticamente no trata temas clásicos de la ciencia ficción que inundan sus otras novelas.

Si os interesa el tema de las ucronías/universos paralelos en el mundo de la ciencia ficción, aquí tenéis títulos variados para investigar a fondo.